Historia de una ciudad

9 de noviembre de 2015

9 de noviembre de 2015 — "El hecho es que, si quieren salvar a Estados Unidos, si quieren salvar a nuestra nación y lo que ella significa, se tienen que concentrar en la misión de Manhattan, la misión de Manhattan según la definió Alexander Hamilton. Aún está allí hoy en día".

Así abrió el pasado 7 de noviembre la reunión seminal de su Proyecto Manhattan el estadista estadounidense Lyndon LaRouche, para luego pasar a desarrollar el plan de batalla para rescatar a Estados Unidos, y al planeta entero, del desastre al que ha sido orillado.

"Lo primero que tenemos que hacer, a fin de lograr eso, tenemos que sacar a Obama de su puesto", declaró LaRouche. "Porque si Obama no es destituido de su cargo, Obama va a llevar al mundo a una guerra termonuclear, de la cual muy poca gente tendrá posibilidad de sobrevivir. Así que la tarea es deshacerse de Obama, de la manera apropiada, procesándolo por los crímenes que ha cometido, para sacarlo del cargo de esa manera. Esa es la única solución que tenemos para la existencia de Estados Unidos y para gran parte del mundo además".

Durante las últimas 48 horas, las lista de crímenes cometidos por Barack Obama siguió acumulándose, lo cual se ejemplifica con las amenazas al estilo del matón Cheney que hizo el Secretario de Defensa, Ash Carter, en el sentido de que Estados Unidos se prepara para la guerra contra Rusia y China a la vez. Al concluir su gira de una semana por Asia, que estuvo plagada de provocaciones, Carter pronunció: "El ruido de sables nucleares de Moscú plantea interrogantes sobre el compromiso de los líderes rusos con la estabilidad estratégica... No se equivoquen, Estados Unidos defenderá nuestros intereses".

Al mismo tiempo, el imperio británico ha telegrafiado esas mismas intenciones, con un ataque en contra del líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, por parte del máximo general de Gran Bretaña, Jefe del Comando de Defensa, general sir Nicholas Houghton, quien atacó a Corbyn por "oponerse al empleo de las armas nucleares".

Dada la amenaza que representan Barack Obama y el imperio británico para la existencia de la humanidad, LaRouche dijo: "Debemos de reunir a la gente en Manhattan, y también en otras partes de Estados Unidos, en torno a un propósito único. A menos que podamos hacer eso, y deshacernos de Obama, por ejemplo, y de otras aflicciones que se le han impuesto a Estados Unidos, no tenemos ninguna posibilidad de salvar a esta nación".

"Esta nación es una nación", señaló LaRouche. "No es una división o separación de estados dentro de una nación. Es una nación", como lo ejemplifica Alexander Hamilton y sus programas.

Y esa nación tiene un papel único que jugar en el concierto de las naciones, el de orquestar la existencia de un sistema hamiltoniano de desarrollo global, de acuerdo al programa de larga data de Lyndon y Helga LaRouche para desarrollar un Puente Terrestre Mundial, el cual se extiende categóricamente hasta Estados Unidos, que de otra manera está condenado a su ruina. Como lo plantea una próxima publicación de EIR sobre el papel de Estados Unidos en el Puente Terrestre Mundial: "Estados Unidos puede dejar de matar y de morir, y empezar a construir de nuevo", empezando con la destitución constitucional de Barack Obama de la Casa Blanca.