Senadores introducen la Ley Glass-Steagall del Siglo 21

8 de julio de 2015

8 de julio de 2015 — Las senadoras Elizabeth Warren y Maria Cantwell, y los senadores John McCain y Angus King (independiente, de Maine) introdujeron ayer el proyecto de Ley Glass-Steagall del Siglo 21, en el Senado de Estados Unidos. El proyecto de ley no tiene todavía un número, pero los cuatro senadores, que habían introducido la misma legislación en la última sesión del Congreso anterior, emitieron un boletín de prensa acompañado del texto de 36 páginas del proyecto.

La senadora demócrata del estado de Washington, Maria Cantwell, señala en el boletín de prensa que "los estadounidenses han sufrido suficiente de los grandes bancos para llenarse sus bolsillos con su conducta imprudente. Ya es hora de separar la banca comercial de la banca de inversión".

La senadora demócrata de Massachusetts, Elizabeth Warren, señala que "en conjunto los bancos más grandes son mucho más grandes ahora de lo que eran antes de la crisis, y siguen empeñados en prácticas peligrosas que pueden aplastar nuestra economía otra vez. La Ley Glass-Steagall del Siglo 21, reconstruirá el muro entre la banca comercial y la banca de inversión, y hará más estable y seguro a nuestro sistema financiero".

El senador republicano de Arizona, John McCain, agrega que "desde que se derogaron las disposiciones de la Ley Glass-Steagall Act en 1999, y s destrozó el muro que dividía los bancos comerciales de los bancos de inversión, echó raíces el mundo de la banca una cultura de codicia peligrosa y de riesgos excesivos. Las grandes instituciones de Wall Street deberían estar en libertad de realizar transacciones con riesgo significativo, pero no con los depósitos garantizados por el gobierno federal".

No es coincidencia que el proyecto de ley del Senado se haya introducido finalmente en un momento en el que todo el sistema financiero transatlántico está al borde de la desintegración, en donde la eurozona está a punto de romperse, y en que los bancos estadounidenses "demasiado grandes para quebrar" están parados en unos $26.5 billones de dólares en puras deudas de casino, sujetas a ser rescatadas por los contribuyentes, de acuerdo a un informe reciente del Banco de la Reserva Federal de Richmond; para no mencionar la montaña de $2,000 billones de dólares en derivados financieros en el mundo que se han apoderado del sistema financiero transatlántico.