Obama declara al 'gas de la vida' como contaminante

5 de enero de 2011

3 de enero de 2011 — El dióxido de carbono se unió ayer al cianuro y al arsénico en la lista de contaminantes peligrosos de la Agencia de Protección Ambiental.

En el siglo 19, después de que los químicos establecieron que el dióxido de carbono era el nutriente esencial que les permitía a las plantas producir oxígeno por medio de la fotosíntesis, el CO2 pasó a ser conocido como el "gas de la vida". Sin él, se rompería el intercambio que crea vida entre las plantas verdes y los organismos que respiran oxígeno. Pero el mayo pasado, el gobierno de Obama, habiendo declarado a la vida como un peligro para la salud pública, encontró que el gas de la vida es un contaminante.

Los oponentes ya han destacado que la decisión de la Agencia de Protección Ambiental (APA) constituye una maniobra flagrante y anticonstitucional para pasar por encima del Congreso, que votó el verano pasado en contra de la legislación sobre Comercialización de Emisiones. El gobierno simplemente usó su poder ejecutivo para justificar lo que no podía ganar en el Congreso, de la misma manera en que lo hizo con la derrotada Sección 1233 del proyecto de ley sobre salud que tomó como modelo la directiva del Tiergarten 4 de Hitler que ordenaba la eutanasia.

Ayer, el republicano de Michigan Fred Upton, que se va a convertir en el presidente de la Comisión sobre Comercio y Energía de la Cámara de Representantes, se comprometió a combatir la norma de la APA. "No vamos a permitir que el gobierno regule lo que no han podido lograr que se legislara", declaró.

La norma de la APA, que entró en vigor el 2 de enero, ya ha tenido un efecto escalofriante sobre la construcción de nuevas plantas de energía, ya que las plantas no saben que tipo de medidas van a tener que instrumentar para controlar la producción de dióxido de carbono, el principal residuo de la combustión de carbón, gas natural y petróleo. Gracias a la APA, y a las campañas de los grupos ambientalistas, no se ha construido ni una sola planta eléctrica movida por carbón en los Estados Unidos en dos años completos. Después de la energía nuclear, que es el blanco principal de la política de reducción poblacional conocido como ambientalismo, el carbón es la forma más eficiente para la generación de electricidad.