¿Se le permitirá a la Reserva Federal comprar un billón en valores fraudulentos para alimentar la hiperinflación?

10 de octubre de 2010

10 de octubre de 2010 — Desde hace dos semanas cuando empezó a salir a la superficie la enorme corrupción implicada en (lo que otrora fue) la burbuja de hipotecas bursatilizadas por $6 billones de dólares, en donde ni el público ni los congresistas no pudieron ver la magnitud de ésta, la dinámica de una moratoria a los embargos hipotecarios a las viviendas se ha estado extendiendo rápidamente.

Hace dos años y medio, un congresista tímido le preguntó a Lyndon LaRouche en una videoconferencia por Internet: "Si fuésemos a declarar una moratoria nacional en los embargos hipotecarios, ¿qué tanto tiempo tendríamos que esperar antes de poder hacer la otra parte [de la legislación HBPA de LaRouche], sometiendo a los bancos a una reorganización por quiebra?". LaRouche respondió de inmediato: "¡Unos 10 minutos!". El desplome financiero global y los rescates que han ocurrido después de este intercambio, han cambiado el contexto y la magnitud de la respuesta de LaRouche, aunque no su certeza.

Los mayores bancos de préstamos hipotecarios, que hicieron de las hipotecas valores bursátiles, no tienen el título legal, real, según el derecho estatal y federal de EU, de una enorme proporción de los millones de hipotecas que ellos bursatilizaron, y de acuerdo con los cuales sacaron por la fuerza a las familias de sus hogares. La mayor parte de los juzgados federales se han gastado los últimos tres años cubriéndose los ojos cuando se les presentaba este fraude; pero ahora que de repente todo mundo lo sabe, esto está cambiando. Procuradores generales estatales están exigiendo un alto a toda clase de embargos hipotecarios.

Miembros del Congreso, ahora incluyendo, de lo más improbable, a Nancy Pelosi y Barney Frank(!) están solicitando una investigación y una moratoria. Frank, por supuesto, es el mismo tipo que insistió en que declarar una moratoria, por allá en el 2007, era anticonstitucional.

Ahora se están hundiendo aún más los precios de los bienes raíces y los "activos" bursatilizados de los bancos, de nuevo. El Wall Street Journal publicó el 7 de octubre un cálculo de que las perdidas que han tenido que aceptar los bancos hasta ahora sobre esos valores —a pesar de los billones en rescates— se triplicarán rápidamente, debido a la "crisis en los embargos hipotecarios". Y los perdedores dolidos Fannie Mae y Freddie Mac están exigiendo que cada banco les regrese miles de millones, por los fraudes hipotecarios que ellos bursatilizaron a través de Freddie y Fannie. En realidad, los valores respaldados por hipotecas (conocidos como MBS, por sus siglas en inglés) van directo a convertirse en papeles inservibles, y más aún, a reconocerse como documentos inválidos y criminalmente fraudulentos.

El analista financiero Christopher Whelan comentó el miércoles sobre la situación de los bancos: "La esperanza está en la restructuración. Tenemos que conseguir un liderato político que lleve a cabo una restructuración del sistema bancario".

Pero el mayor rescate bancario, de todos los rescates, ha sido la compra que hizo la Reserva Federal (Fed) por $1.25 billones de esos MBS de estos mismos bancos, junto con los avales, por parte de la FDIC y la Fed, de los derivados más exóticos con base en ellos.

Y ahora la desquiciada política hiperinflacionaria de la Fed, ordenada en su reunión del 10 de agosto y en Jackson Hole, empieza con la compra de otro billón de dólares o más en bonos, en gran parte MBS, que irán adquiriendo un color cada vez más profundo de fraude criminal mientras la Fed los compra.

Eso solo se puede parar de una forma: restableciendo la Glass-Steagall, revirtiendo los rescates y reorganizando el sistema bancario para que sea un sistema de crédito.