El caso AIG: cómo los derivados desencadenaron el crac

1 de julio de 2010

1 de julio de 2010 (LPAC) — La que fuera directora de regulaciones de futuros en el gobierno de Bill Clinton, Brooksley Born, la adversaria de "burbujas" Greenspan y Larry Summers en el enfrentamiento sobre los derivados en 1998-1999, intentó demostrar ayer que los derivados financieros desencadenaron, hace tres año, el peor crac financiero global en toda la historia, durante su intervención en la audiencia de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera (FCIC). Eso podría haber sido decisivo, ahora que Obama y Barney Frank andan defendiendo desesperadamente a los bancos de Wall Street y sus derivados financieros, contra la legislación Glass-Steagall de Cantwell-McCain y de la legislación antiderivados de Blanche Lincoln. Pero dado que esta FCIC fue montada por Nancy Pelosi y Harry Reid para parar la movilización nacional de LaRouche a favor de una "nueva comisión Pecora" en el 2008, la señora Born se hallaba rodeada de "oradores" prosélitos que no iban a permitir un enjuiciamiento al "estilo Pecora" a los criminales de Wall Street en sus audiencias.

En el primer panel de la comisión, el economista Dr. Lawrence Greenberger y el"denunciante" de los fondos compensatorios James Masters, respondieron con un "sí" enfático a las preguntas de Born y del presidente de la comisión Phil Angelides, sobre si los derivados hicieron estallar el sistema bancario mundial. Masters subrayó que las apuestas con derivados en la cifra nominal de cientos de billones de dólares, fueron la forma fundamental en la que los bancos de inversiones y otras entidades "no bancarias", así como también el puñado de grandes bancos mercantiles del mundo, generaron un "apalancamiento" —deuda por cada dólar de inversión— de 30 a 1,50 a 1, 100 a 1, en todo el sistema financiero. Luego, en el otoño del 2008, golpeó el inevitable apalancamiento inverso: "Las apuestas de todos se volvieron negativas y todo mundo quería, de inmediato, que les regresaran todas sus fichas".

Masters y Greenberger subrayaron que a esas alturas, lo único que hizo que ese enorme casino alimentado por los derivados, continuase operando, fue el enorme rescate bancario global, coordinado, por parte de dos docenas de las naciones más importantes. Greenberger también se refirió a "el caso de la SEC (Comisión Nacional de Valores) contra Goldman Sachs" y la brutal audiencia del senador Carl Levin sobre esto, para dejar en claro que estos bancos solo pudieron haber inflado hasta la estratósfera estas "burbujas hipotecarias" tan parchadas, porque pensaron que estaban usando simultáneamente billones en apuestas en derivados para "vender sus riesgos".

La audiencia fue notable por la presentación, finalmente, del ex jefe de productos financieros de la AIG (AIGFP), Joseph Cassano, un treintañero lunático salvaje y protegido del viejo agente británico, el presidente de la AIG, Hank Greenberg; las desquiciadas operaciones con derivados de Cassano, lanzadas desde Londres, contribuyeron a hacer estallar al mundo en el 2007. Alegó que si no hubiera tenido que renunciar, pudo haber "negociado" mano a mano con Goldman y demás, vencerlos en sus peticiones de garantías prendarias y salvar a la AIG sin necesidad de ser rescatada! Born acabó con Cassano recordándole, "tú perdiste $40 mil millones". Y en resumen:

La AIGFP operaba en un casino telefónico completamente fuera de regulación, no en un "mercado" que le fijase un precio a sus productos; no tenía reservas, no hizo ninguna compensación (destacó que el recomputarizar y remodelar sus propios portafolios de CDS, o seguros por impagos de deuda, no es compensar "en el sentido normal del término", dijo Born). "Si hubieran sido una compañía aseguradora, hubieran tenido que mantener capital de reserva. Si hubieran estado en la lonja hubiera tenido que poner garantías prendarias. ¿Estabas simplemente manejando el negocio realmente para evadir las regulaciones de seguros?"