Obama usa el derrame petrolero para promover el fascismo verde

18 de junio de 2010

17 de junio de 2010 (LPAC) — La única parte del discurso divagador del presidente Obama con la que tuvo una conexión emocional, el martes en la noche desde la oficina Oval, fue la segunda mitad en donde dijo que se tenía que usar la crisis de la BP para llevar a cabo su política energética fascista: "No podemos darnos el lujo de no cambiar la forma en que producimos y usamos la energía, fijándole por fin un precio a la contaminación de carbono". Obama se movió lo más rápido que pudo para dejar atrás los detalles fastidiosos del derrame en sí y el daño que ha ocasionado, hacia sus amadas monstruosidades de "energía renovable" y "topes y permutas" [la especulación financiera con las emanaciones de carbono], que la Casa Blanca ya anunció serán sus prioridades legislativas en el verano.

Casi todo mundo reconoció que de hecho el discurso de Obama no tuvo nada que ver con parar efectivamente el desastre del derrame petrolero de la BP. Un encabezado del Los Angeles Times captura esto muy bien: "Hay un oleoducto que escupe una cantidad infinita de petróleo al Golfo, así que construyamos más molinos de viento".

Un cable de Bloomberg con el encabezado "El proyecto de ley sobre el clima no tiene arrastre, a pesar del derrame de la BP, dicen demócratas", empieza de la siguiente manera: " Es improbable que el derrame petrolero de la BP en el Golfo de México cree el arrastre suficiente como para que se apruebe un proyecto de ley integral sobre el Clima, como quiere el presidente Barack Obama, dicen dirigentes demócratas en el Senado".

El Washington Post cita a funcionarios de la Casa Blanca no identificados que dicen que el objetivo del discurso fue "ajustar el enfoque de la nación" sacándolo del derrame petrolero hacia una estrategia de más de largo plazo. Un asesor de la Casa Blanca dice que el discurso fue un esfuerzo por "empezar de nuevo" y para "cambiar la conversación hacia algo más orientado hacia el futuro".

Político dice que el discurso de Obama recibió "la reacción negativa más intensa de cualquier aparición pública importante que haya hecho hasta ahora como Presidente", lo cual vaya que es un logro. Keith Olbermann también lo condenó de inmediato diciendo "Fue un gran discurso si hubiéramos estado en otro planeta en los últimos 57 días". Robert Reich lo calificó de "insípido", diciendo: "Si lo viste con el sonido apagado pudiste haber pensado que estaba dando una conferencia magistral sobre la historia del Sistema de Autopistas Interestatales... Con sonido, sus palabras resonaban en el aire con toda la fuerza de un recaudador de fondos para tu estación de televisión pública local".