Bernanke le declara la guerra a la Constitución de EU; hace valer la primacía de los banqueros centrales globalistas

30 de noviembre de 2009

30 de noviembre de 2009 (LPAC).- En un extenso artículo firmado en el Washington Post de hoy, el presidente de la Junta de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, le advirtió al Congreso en términos inconfundibles, que saquen sus narices de los negocios de la Reserva Federal y los suyos propios, y que dejen que el banco central de EU sea independiente y totalmente integrado al sistema globalizado de la dictadura de los bancos centrales privados. Bernanke rasga en dos pedazos la dizque regulación del Congreso, que reduciría el poder e independencia de la Fed: el proyecto de ley de Chris Dodd para acabar con la autoridad de supervisión de la Fed sobre el sistema bancario (una táctica populista desesperada de Dodd, quien no tiene muchas posibilidades de ganar su reelección el próximo año); y el proyecto de ley de Ron Paul que impondría una auditoria anual sobre los libros de contabilidad de la Fed. Bernanke escribió que "estas medidas están muy desfasadas del consenso global sobre el papel apropiado de los bancos centrales, y perjudicarían seriamente los prospectos de estabilidad económica y financiera en Estados Unidos".

Hablando en términos llanos, Bernanke afirma que el "consenso global" entre los banqueros centrales le gana la mano a la Constitución de EU y que el Congreso debe dejar de lado sus deberes constitucionales. Fuentes de inteligencia de alto nivel de E.U. han confirmado que, si el Congreso llevara a cabo una auditoria transparente de la Fed, esto llevaría a que altos funcionarios de la Fed e importantes banqueros de las instituciones "demasiado grandes como para quebrar", marcharan en masa en filas cerradas hacia la cárcel, por el tratamiento de rescate preferencial que obtuvieron —y siguen obteniendo— de la Fed, mientras que se deja que se hundan, a un ritmo sin precedentes, bancos regionales y comunitarios.

Paradójicamente, el mismo número del Washington Post que le dió casi una página entera al despotrique auto elogioso de Bernanke, contiene una columna regular de David Ignatius, en la que cita las notas del funcionario de la Fed sobre la reunión de la Comisión Federal sobre Mercado Abierto (FOMC por siglas en inglés) del 3 y 4 de noviembre, para mostrar que la política de la Fed ha sido un fracaso total con respecto a la economía real y las condiciones de vida de la gran mayoría de los estadounidenses. Los miembros de la FOMC evaluaron que en los próximos cinco años no se podrán revertir las tasas de desempleo, y que no hay señales de que se puedan reanudar los préstamos bancarios a los pequeños empresarios en ningún momento en el futuro inmediato.

La conclusión de Ignatius es que Obama y los demócratas en el Congreso están en graves aprietos:"La política de rabia no es muy bonita. Pero en este caso, es difícil argumentar que el enojo no esta justificado. El análisis de la Fed muestra lo que vemos en los resúmenes diarios del mercado de valores. Las personas en lo más alto están recuperando sus pérdidas; mientras que las personas en la base están sin empleo y sin suerte". Obama, advierte, "va a necesitar de todo el genio político que mostró durante la campaña de 2008 —y que últimamente ha mostrado muy poco— para poder manejar lo que va a tener que enfrentar el próximo año".