Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda de 2007

23 de agosto de 2007

¡Salvemos a los propietarios de vivienda y a los bancos!

¡Distribuye el volante de la ley de Protección a los Bancos y Propietarios
de Vivienda de LaRouche! (descárgalo en formato PDF)

En agosto de 2007, mientras que muchos estadounidenses dilucidaban en donde pasar sus vacaciones, cual película verían, o cual género adoptarían en el avatar de su Segunda Vida, Lyndon LaRouche dio el paso para salvar al pueblo estadounidense y a la economía física, a fin de que no sufrieran la misma suerte del sistema financiero mundial (o sea, la muerte). LaRouche redactó una propuesta de ley para el Congreso, mediante la cual se crearía un muro cortafuego para proteger al pueblo, y a los bancos, de la abrumadora crisis de embargos hipotecarios resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria. Su proyecto, denominado Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda, es todavía, hoy mismo, la única propuesta a la mano que realmente impediría los millones de embargos hipotecarios y desalojos proyectados; además, no menos importante, iniciaría la reorganización del sistema bancario que ya murió. Otras propuestas "oficiales", que no hacen más que tratar de resucitar a un cadáver, simplemente han seguido rescatando financieramente a los bancos, cuando lo que se necesita es un cambio sistémico de todo nuestro sistema financiero.

Éstos son los aspectos esenciales de la ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda de 2007:

1. El Congreso ha de establecer una entidad federal para la protección de los bancos federales y estatales a los que se ampare con la congelación de todas las hipotecas de vivienda vigentes, por un período de cuantos meses o años sean necesarios para ajustar su valor a precios justos; reestructurar la hipotecas vigentes a tasas de interés apropiadas; y eliminar todas las obligaciones cancerosas de deuda especulativa de los valores hipotecarios, los derivados y otros timos estilo Ponzi que han llevado al sistema bancario al borde de la bancarrota ahora.

2. Durante este período de transición se congelarán todos los embargos para permitir que las familias estadounidenses conserven sus casas. Se efectuarán pagos mensuales el equivalente en efecto al pago de un alquiler a los bancos designados, que entonces podrán usar los fondos para garantizar el otorgamiento normal de préstamos y recapitalizar así al sistema bancario. Al final, estos bajos pagos mensuales formarán parte de nuevas hipotecas, lo que redundará en la deflación de la burbuja de la vivienda, el establecimiento de avalúos patrimoniales adecuados, e intereses bajos y fijos para las hipotecas. Cabe esperar que pasarán varios años antes de que concluya este proceso de recesión moderada del mercado de la vivienda. En este ínterin, no se desalojará de su propiedad a ningún propietario, y se protegerá a los bancos federales y estatales que esta ley ampare para que reanuden sus funciones tradicionales al servicio de las comunidades locales y como proveedores de crédito para la inversión en industrias productivas, la agricultura, la infraestructura, etc.

3. Los gobernadores estatales asumirán las resdponsabilidades administrativas de la instrumentación del programa, entre ellas la fijación de los "alquileres" para los bancos designados, con la autoridad del gobierno federal, lo cual aportará los créditos y garantías necesarios para asegurar una transición exitosa.

En los cuatro meses que van desde que LaRouche hizo esta propuesta, unas 250,000 familias han perdido sus hogares, o sea, un aumento del 100% con respecto a los cuatro meses anteriores, mientras que los bancos centrales del mundo le han inyectado alrededor de $2 billones de dólares (¡dos millones de millones de dólares!) de liquidez al sistema bancario, sin ningún resultado. A nivel nacional, aunque hay una gran discusión en torno a la propuesta de LaRouche, no se ha tomado ninguna medida al respecto, aunque las declaraciones de la senadora Clinton apuntan en una dirección provechosa. A medida que aumentan los embargos, y el valor de las viviendas se desploma, las ciudades y los condados se han topado con que la base de sus impuestos inmobiliarios desaparece, y el estado económicamente más fuerte, California, se ha declarado en estado de "emergencia fiscal" por decreto del gobernador. El congelamiento de los embargos es el primer paso vital de una reorganización general.

Con este plan, se someterá al propio sistema de la Reserva Federal a una reorganización por bancarrota para transformarlo en un Tercer Banco Nacional de Estados Unidos. Como detalla la plataforma que LaRouche acaba de proponer para el Partido Demócrata, estas medidas han de complementarse con la creación, mediante un acuerdo de los principales Estados nacionales, de un nuevo sistema de Bretton Woods, que se funde en tipos de cambio fijos y tratados de largo plazo para la construcción de grandes obras de desarrollo a escala mundial.

Gracias a la intensa actividad organizativa de LPAC, cientos de funcionarios electos a nivel local y estatal de todo el país han respaldado personalmente la HBPA, decenas de concejos municipales han aprobado resoluciones de apoyo, y está lista para presentarse en las legislaturas estatales de cuando menos, hasta el momento, seis estados, y su introducción está pendiente en muchos más. Pero esto no es suficiente.

LaRouche ha señalado que el tsunami de embargos ocurre, no como consecuencia de una mera crisis hipotecaria o de vivienda, sino de una desintegración de todo el sistema financiero mundial. Este sistema no se puede resucitar; solo un cortafuego legislativo, ahora, puede detener la sangría al ingreso de la población, ocasionado por las burbujas de deuda hiperinflacionaria que crearon Alan Greenspan y los de su ralea. La alternativa, como la que les gustaría a Felix Rohatyn y a George Shultz, es un nuevo Imperio Británico, que implicaría una nueva era de tinieblas globalizada.

 

 

Diagrama organizativo para la recuperación económica de EU

Se necesita un enfoque desde arriba para proporcionar crédito a la escala que exige la reparación de la infraestructura estadounidense obsoleta, y para generar una expansión de la base físico–económica en el proceso.

I. Banco Nacional de Infraestructura

La prioridad de todo este esfuerzo debe ser la creación de un mecanismo de crédito federal, que en el diagrama aparece como el Banco Nacional de Infraestructura. Esta entidad puede establecerse por autoridad del Congreso, el cual la autorizaría para crear deuda con el único propósito de financiar obras de infraestructura aprobadas, o sea los costos directos, los insumos y todas las funciones relacionadas con el logro de la tarea. Así, funcionaría como una fuente de capital, excenta de las demandas y restricciones del presupuesto federal. Los préstamos podrían otorgarse a 1 o 2% de interés, y se aplicarían las condiciones de largo plazo correspondientes. Existen muchos precedentes de esta clase de función crediticia de largo plazo y a bajas tasas de interés en el gobierno federal. En los tiempos de Franklin Delano Roosevelt se construyó una cantidad inmensa de infraestructura física —puentes, escuelas, sistemas hidráulicos y cosas por el estilo— de esta manera, mucha de la cual sigue en uso hoy día.

II. Ley de Recuperación Económica

En el segundo paquete entra la función de dirigir los esfuerzos y financiar la restauración de la capacidad industrial y de construcción de infraestructura de la nación. Como se estableció originalmente, la ley de Recuperación Económica de 2006 se centraba en parar el desmantelamiento del sector automotriz y de máquinas–herramienta con la creación de una entidad pública federal que asuma el control y manejo —de modo directo o por contrato— de la capacidad abandonada y sin usar de plantas y equipo del sector automotriz y de abasto de autopartes.

La entidad se llamó Agencia Federal de Plantas de Infraestructura, y también aprovecharía instalaciones ociosas de otros sectores tales como bases militares, astilleros, fábricas, etc.

A su vez, esta capacidad podría reconvertirse para producir, junto con lo que queda de las manufacturas privadas, la serie de componentes necesarios para restaurar la infraestructura obsoleta. Entre los precedentes de esto está el famoso período de la Segunda Guerra Mundial en que las plantas automotrices se convirtieron en líneas de ensamblaje de tanques, camiones y aviones.

El segundo segmento del diagrama de recuperación económica ilustra cómo, de emprenderse los programas para mejorar la transmisión y generación eléctrica, en particular con energía nuclear, los puentes, las autopistas y los ferrocarriles, junto con las obras hidráulicas y la llamada infraestructura social, como las escuelas y los hospitales, se generarían millones de empleos nuevos en los proyectos y la industria manufacturera.

III. Legislación

La tercera hilera de este cuadro de recuperación implica emprender los diferentes proyectos federales, estatales y locales que califiquen como parte del esfuerzo de recuperación. El diagrama ilustra el efecto combinado que esta campaña de construcción de infraestructura tendrá en revivir varios sectores productivos.