Se documenta la negligencia criminal de la British Petroleum

30 de may de 2010

28 de mayo del 2010 (LPAC) — La negligencia criminal de la British Petroleum quedo plenamente documentada en testimonios brindados tanto en el Congreso como en las audiencias separadas conducidas en Louisiana por la Minerals Management Service (MMS) y la Guardia Costera de los Estados Unidos.

Al comienzo del proyecto del Golfo, la British Petroleum aprobó el gasto de 96,2 millones de dólares y alrededor de 78 días en el pozo. El plazo meta buscado fue mucho menos, de unos 51 días. Para el 20 de abril, el pozo estaba en su octavo día, debido a retrasos tales como el que se había empezado el 8 de marzo. Ese día, los trabajadores descubrieron que el gas estaba penetrando el pozo. Los trabajadores bajaron un dispositivo para medir y determinar qué estaba pasando, pero cuando intentaron subirlo no se movió. Cada día extra costaba le costaba a la British Petroleum alrededor de un millón de dólares en la renta de equipo y el pago de contratistas.

Así, para el 20 de abril, el proyecto ya había rebasado su presupuesto y con retraso. En el curso del proyecto, la British Petroleum tomó decisiones que contribuyeron directamente al estallido del pozo.

Por ejemplo, la British Petroleum redujo un procedimiento que incluía inyectar fluido diseñado para detectar gas en el pozo y extraerlo antes de que se volviera un problema.

La British Petroleum eliminó también una prueba de calidad del cemento en torno al tubo, otro amortiguador contra el gas, a pesar de que la British Petroleum asegura ahora que había signos de problemas con el trabajo del cemento y a pesar de la advertencia de Halliburton, contratista del cemento.

Una vez que el gas empezó a subir, el diseño y los procedimientos de la British Petroleum seleccionados para el pozo contribuyeron también a la explosión. Se hizo poco por evitar que el gas subiera a la superficie después de que los trabajadores, presionando para terminar el trabajo, removieron un dispositivo de seguridad crítico, el fluido pesado de inyección conocido como lodo.

Finalmente, un administrador de la British Petroleum supervisor de las pruebas finales del pozo, aparentemente tenía poca experiencia en la inyección en aguas profundas. Algunas de las decisiones tuvieron la aprobación del Servicio de Manejo de Minerales del Departamento del Interior (MMS). Pero en al menos un caso, la decisión tomada difería en apariencia de un plan aprobado por MMS.

El 18 de abril, en un informe de Halliburton a la British Petroleum se advertía que si ésta no usaba más dispositivos para centrar, el pozo probablemente tendría un problema de flujo de gas SEVERO. A pesar de estas advertencias, la British Petroleum decidió instalar menos dispositivos de los recomendados por Halliburton; seis en lugar de 21.

El diseño escogido por la British Petroleum fue inusual. La British Petroleum usó un tubo largo único formado de secciones atornilladas. Las compañías usan con frecuencia dos tubos, uno dentro del otro, sellados juntos con el más pequeño penetrando la reserva de petróleo. Esto permite un nivel extra de protección, pero también requiere de otras piezas de tubo largas y caras.

A pesar del diseño del pozo y la importancia del cemento, el informe diario de la perforación muestra que la British Petroleum nunca realizó un procedimiento crítico, pero que tomaba tiempo, que habría permitido a la empresa detectar y remover el gas acumulado en el pozo. El procedimiento es conocido como "bottoms up" y contempla la inyección de lodo al pozo, extrayendo el lodo en el fondo hasta la embarcación que perfora. Esto llevaría entre seis y doce horas. Sin embargo, la circulación de lodo en este pozo se hizo sólo por 30 minutos el 19 de abril, tiempo insuficiente para llevar a la superficie el lodo.

La British Petroleum tampoco hizo las pruebas para revisar el último cemento bombeado al pozo, a pesar de la importancia del cemento para este diseño del pozo y a pesar de la advertencia de Halliburton sobre la posibilidad de que el cemento no sellara de manera apropiada. La British Petroleum dijo a los investigadores del Congreso que hubo señales antes del desastre de que el cemento habría estado contaminado y que algo del equipo para cementar no funcionó adecuadamente.

El 20 de abril se produjo un desacuerdo en la plataforma. Trabajadores de media docena de contratistas sostuvieron una reunión. Ellos estaban en desacuerdo con la decisión de Donald Vidrine, alto administrador de la British Petroleum, sobre cómo remover el lodo inyectado y sustituirlo con agua de mar ligera. Fueron anulados por el administrador de la British Petroleum. Se realizó una prueba que se desviaba de lo dispuesto en el permiso de la British Petroleum, aprobado por MMS. Cuando los primeros resultados de la prueba mostraron que podría estarse fugando algo, los trabajadores repitieron la prueba, esta vez siguiendo los procedimientos permitidos.

Entre la plataforma y la mezcla explosiva de gas y petróleo sólo se interponía el lodo pesado inyectado y la impedimenta para estallido. Pero la impedimenta de estallidos tenía varios problemas, entre otros algunas fugas hidráulicas.

No obstante, por instrucciones de la British Petroleum, los trabajadores procedieron a remplazar el lodo con agua de mar.

Los planes de la British Petroleum para el pozo, aprobados por MMS el 16 de abril, demandaban que los trabajadores removieran el lodo antes de realizar los dos procedimientos diseñados para asegurar que el gas no entrara en el pozo. El primero pedía la instalación de un muelle gigante para asegurar el sello en lo alto del pozo tras remover el lodo. No hay evidencias en los registros de la actividad de la plataforma de que jamás se haya instalado el muelle. Segundo, la British Petroleum optó por remover el lodo antes de colocar el tapón final de cemento al interior del pozo.

Los dos representantes de la British Petroleum programados para testificar en Louisiana el jueves, no se presentaron. Vidrine adujo un problema médico no especificado. Otro alto funcionario de la empresa, el líder del lugar del pozo, programado para testificar, Robert Kaluza, también declinó, amparándose en su derecho a la Quinta Enmienda de no incriminarse. El ingeniero asistente de la marina de Transocean en Deepwater Horizon también se reportó enfermo.