Obama el soufflé, o porqué las masas alemanas son susceptibles a los "dirigentes carismáticos"

26 de julio de 2008

por Helga Zepp-Larouche 25 de julio de 2008 (LPAC).— Todos los cocineros saben qué tan difícil es sacar un soufflé del horno con éxito; si la combinación de ingredientes no es exactamente la correcta, o si la temperatura es una pizca más alta o más baja, se colapsa en una sustancia pegajosa indistinta de aspecto desagradable. Asi que si tienen en mente un suofflé inflado con aire caliente y a punto de colapsarse, entonces tienen una buena imagen del discurso de Obama ante la Columna de la Victoria en Berlín el 24 de julio.

Este tipo es simplemente superficial, con poco contenido, puesto que lo que mezclan en sus textos los que le escriben los discursos, junto con las burbujas retóricas usuales es casi indistinguible de las políticas del gobierno actual de Bush y Cheney: la lucha en contra del terrorismo en la que Europa tiene que comprometerse más; el fortalecimiento de la Unión Europea para que intervenga internacionalmente (específicamente mencionó por nombre a Sudán, Zimbabue y Birmania); más tropas alemanas a desplegarse en Afganistán, más "ayuda" alemana en Iraq. En pocas palabras, el programa político imperial completa. Lo que no es del todo sorprendente dado que recientemente prometió, en una conferencia trasatlántica por internet ante público alemán, que mejoraría la "relación especial" angloamericana, incluso más allá del nivel que tiene ahora (piensen: Blair-Bush), y que en el futuro, hasta le permitiría a los británicos que tomaran más frecuentemente el liderato. Y después tenemos su declaración en una conferencia ante el Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC), de que Jerusalén debe ser la capital solo de Israel; declaración que lo coloca a la derecha del gobierno israelí, al lado del dirigente del Partido Likud, Benjamín Netanyahu.

Sin embargo, lo que es verdaderamente aterrador, no es el discurso de Obama, en donde no dijo nada que no haya dicho antes, excepto por las pocas referencias al Puente Aéreo de Berlín de 1948-52, algo que cualquier redactor profesional de discursos pudo haber sacado a colación. Lo que es mucho más alarmante es el hecho de que las masas alemanas parecen no haber aprendido nada de su propia historia y que, cuando, se les reune en concentraciones estilo Nuremberg, montadas con campañas de propaganda altisonantes, tienen una tendencia fatal a caer en una especie de manía, de forma tal que importa poco si es Hitler en Nuremberg, Gorby en su gira por Alemania, el Dalai Lama o, como ahora, Obama el soufflé. Y aunque, junto al Fan Mile [1], el espectador que vino esta vez no por el "amor al desfile" o el campeonato mundial de fútbol soccer, sino a ver al superestrella Obama, pareciera ser más manso que en aquellas otras ocasiones, esta propensión de las masas alemanas a ser seducidas es una señal siniestra.

Siniestra a porque con Obama, las apariencias y la realidad están a millas de distancia y su "carisma" es únicamente una ficción de los medios. Leamos un artículo que apareció en Spiegel Online el 19 de julio del 2007, titulado "Obama Desconectado" [2]:

"Para algunos, el candidato presidencial Barack Obama pareciera ser el salvador de la política norteamericana. Pero una visita a un discurso de campaña provoca un grave llamado de alerta: el senador por Illinois no está a la altura del mito que su equipo de campaña pretende crear". Y después de un "discurso de arenga" en el area de Anacostia en Washington D.C., cuando Obama se retiraba "se creo el silencio a su alrededor. Los aplausos no fueron suficientes para seguirlo hasta que llegara tras bambalinas. Sus zapatos producian un chasquido en el piso de madera. La multitud....no era despiadada por su reacción, solo honesta. Visiblemente el senador por Illinois no es el producto que se pretende sea. Al principio se le describió como una estrella afroamericana en ascenso. Eso fue por el tiempo en que la gente aún era modesta. Entonces las personas del mercadeo político se alzaron a alcanzar el último estante y empezaron a referirse a él como el nuevo Kennedy, el nuevo Martin Luther King Jr., el primer presidente negro".

El artículo prosigue describiendo como los equipos PR trataron de llenar esta etiqueta con contenido, escribiendole discursos vigorosos, acarreando aplaudidores de oficio para organizar olas de aplausos, para dar la impresión de que estaba en marcha una revolución popular, "pero la imagen no llega muy lejos. La audiencia en Anacostia es más conocedora; acaban de sentir a un "Obama destapado"...Sobrecargado de expectativas, Obama se para ahí y habla inexpresivamente. Sus brazos le cuelgan sin vida a los lados durante minutos interminables". Sus palabras, por otro lado, son agradables: "Obama es el candidato del alivio. Dice muchas cosas que son correctas. Es dificil dejar de asentir con la cabeza en señal de aprobación"

Después, el presidente del Comité Nacional Demócrata, Howard Dean, le entregó el control de los preparativos de la convención del partido en Denver a la firma de consultoría británica WPP, y a su subsidiaria Dewey Square Group. Y desde entonces, los medios de comunicación han estado trabajando a marcha de filas cerradas no vistas desde Goebbels, en difundir la imagen de un "Obama carismático" aunque hasta ahora no ha prometido nada de nada, excepto el "cambio". Pero el "cambio" tiene un doble significado en inglés; asi que Obama es "el candidato de un pequeño cambio".

Mientras tanto, sus manejadores lograron adjudicarse otro golpe: por $5 millones de dólares, Obama va a copatrocinar los reportes de los Juegos Olímpicos de NBC y sus anuncios de campaña se van a transmitir en los cortes comerciales. Pero para una persona que recolectó $52 millones en contribuciones de campaña solo en el mes de junio, ese es en verdad un "pequeño cambio". La promesa anterior de Obama de limitar sus gastos de campaña con el fin de recibir los fondos de campaña federales, hace mucho que se descartó, a favor de gastos sin límite. Y como se puede ver en los documentos de la Comisión Federal Electoral, sus contribuyentes incluyen a bastantes de las "langostas" financieras.

Aunque Hillary Clinton terminó las primarias con 18 millones de votos, más que cualquier otro candidato anterior, y a pesar de que ganó en todos los estados que son decisivos para derrotar a John McCain, y obtuvo victorias aplastantes en las primarias finales, sin embargo, los medios de prensa crearon la impresión de que Obama estaba a la cabeza. La única intención era inflar artificialmente a Obama con el fin de sabotear la campaña de Hillary y no, ni con mucho, convertir a Obama en el próximo presidente.

Porque lo que parecía que no sabían los adolescentes despistados en el Fan Mile en la ruta de la Columna de la Victoria, es que muchos de los que eran antes partidarios de Obama en los Estados Unidos ahora sienten que fueron engañados: la maquinaria de Obama ha reemplazado a los dirigentes regionales del partido afroamericanos con la maquinaria del Establecimiento. En vez de esto, han surgido como hongos todo un montón de nuevas organizaciones, exigiendo una convención abierta del partido y que aparezca la candidatura de Hillary Clinton en una votación nominal abierta.

En Berlín, los partidarios de una de estas organizaciones, PUMA (Party Unity My Ass), estuvieron distribuyendo volantes pidiendo dicha convención abierta del partido. El equipo de seguridad de Obama confiscó los volantes, no solo a los organizadores de PUMA mismos, sino tambien a cualquier expectador que pasara por la puerta de seguridad, volante en mano. Hasta aquí el tan citado "cambio" de Obama.

En su discurso en Berlín, los estrategas electorales de Obama estaban contando con el efecto llamado "suéltale la cola al perro". El perro, por supuesto, se pone feliz cuando alguien que le ha estado jalando la cola, ocasionandole dolor, finalmente la suelta. No se necesita mucho para entender que las poblaciones en el mundo entero estarán felices de que por fin vayan a desaparecer de la Casa Blanca Bush y Cheney. Pero como ya hemos señalado, el nuevo paquete Obama contiene la misma cosa.

Hasta ahora, en ningún lugar de Estados Unidos, Berlín o cualquier otro lugar, ha dicho Obama algo sobre la desintegración dramática a punto de culminar del sistema financiero, ni ha dicho nada sobre la insolvencia de las gigantescas compañías financieras hipotecarias Freddie Mac y Fanny Mae, cuyos estertores de muerte solo se han podido posponer con las inyecciones ilimitadas de liquidez de la Fed. No se puede esperar que Obama, cuya falta de conocimiento sobre la compleja situación estratégica no se puede remediar con algún curso intensivo de una semana, ofrezca alguna respuesta a la crisis sistémica que se precipitará en las próximas semanas. Y si los estrategas de la campaña de Obama se niegan a permitir una convención abierta del partido, ciertamente no será porque están totalmente seguros de que Obama ganará la Presidencia. E incluso si él ganara la candidatura presidencial en el partido, esto no tendrá absolutamente ningún efecto sobre la creciente crisis sistémica.

Los acontecimientos de las próximas semanas y meses probarán que este imagen de un nuevo Kennedy o King, no es más que falaz paquete de soufflé, que se va a colapsar a la primera exposición al duro mundo exterior. Solo podemos esperar que los fanáticos alemanes empiecen a aprender, y que su "adoración virtualmente religiosa de un supuesto salvador", como lo describe Spiegel Online, sea sustituido con una mejor perspicacia política.

[1] La franja entre el Porton de Brandenburgo y la Columna de la Victoria

[2] Spiegel Online International. Obama Desconectado por Gabor Steingart en Washington D.C.

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