Una advertencia sobre la demente política bélica de Wall Street contra Rusia

22 de enero de 2015

Versión para imprimir (formato HTML)

20 de enero de 2015 — Encabezados por la actividad incesante de sus equipos de la Ciudad de Nueva York, el movimiento de Lyndon LaRouche y el Instituto Schiller avanzan en sus objetivos de hundir a Wall Street y empujar a Estados Unidos hacia una nueva alianza económica con las naciones del BRICS. "¡Agarramos al tigre por la cola; sigamos dándole!" dijo Helga Zepp-LaRouche, después de su discurso inaugural en la excepcional conferencia del Instituto Schiller en la Ciudad de Nueva York el 17 de enero, que juntó el propósito de vida de Martin Luther King con el propósito del desarrollo económico y la paz hoy.

El principio que tiene que restablecerse para lograr esto es el principio de crédito del primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Alexander Hamilton, un principio de crecimiento económico real, el cual está diametralmente opuesto a la forma en que Wall Street y Londres han arruinado las economías de Estados Unidos y Europa. Con el volante "El principio de crédito de Alexander Hamilton" el movimiento de LaRouche va a volver a impactar a Wall Street y a Nueva York de nuevo esta semana para darle continuación al evento inicial del 17 de enero en Nueva York, "Las naciones del BRICS reviven el sueño del doctor Martin Luther King".

Pero debido a que Wall Street y la City de Londres están en quiebra, ellos continúan con su campaña bélica en contra de Rusia y China: provocaciones en contra de Rusia en el este de Europa, de nuevo guerra atroz en Ucrania, sanciones y guerra financiera con el objetivo explícito de derrocar el gobierno de Putin.

El director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, transmitió un mensaje firme sobre esto hoy, que se debe entender. "Si Estados Unidos lanza ataques contra Rusia", dijo LaRouche, "entonces el armamento ruso va a alcanzar a Estados Unidos antes de que nos demos cuenta de lo que está sucediendo. Si representas a Wall Street, si participas de sus políticas, entonces ya estás muerto si Estados Unidos se va a la guerra contra Rusia".

Los bancos de Wall Street y Londres están tambaleantes, mostrando todos los signos de un desplome inminente y bien merecido. Los mega bancos de Wall Street están enganchados en la "burbuja de petróleo de esquisto" que ahora se está desplomando y su vulnerabilidad por esto es de $20 billones de dólares en contratos con derivados que ahora se están derrumbando. Acaban de dar a conocer su peor nivel de ganancias desde la Gran Depresión y despidieron a 50,000 empleados. Los mega bancos europeos, bajo el dictado de la City de Londres, están tan quebrados que necesitan desesperadamente un rescate de $1 a 2 billones de dólares del Banco Central Europeo empezando esta semana; y simplemente se quedaron pasmados ante las enormes pérdidas cuando Suiza rompió sus lazos con la desplomada moneda del euro. Como lo expresó el lunes 19 un artículo en el Wall Street Journal, "la conferencia de Davos se inaugura con un mundo al borde de una crisis nerviosa". Es decir, el mundo de Wall Street.

Es este régimen desesperado de Wall Street y Londres el que amenaza con guerra, incluso una guerra termonuclear, pensando que se pueden salvar con la capitulación de exactamente esas naciones cuyas políticas los ponen en peligro con un nuevo orden: China y Rusia en particular, y en general las naciones aliadas al BRICS.

La advertencia de LaRouche está dirigida precisamente a esa ilusión desquiciada del desplomado orden de Wall Street.

La resolución del Instituto Schiller que hace un llamado a Estados Unidos y Europa para que se unan a las naciones del BRICS es crucial en esta situación; en las últimas 24 horas la firmaron otras cinco destacadas personalidades.

Mantengamos estos objetivos en la mira, démosle seguimiento, esa es la clave.


EL PRINCIPIO DEL CRÉDITO DE ALEXANDER HAMILTON

El siguiente es un extracto de la videoconferencia de Lyndon LaRouche del 22 de enero de 2011, cuyo audio y video se puede encontrar en larouchepac.com/node/7799.

Estados Unidos, una vez lograda a la victoria contra Gran Bretaña, encontró que estaba ahogándose en la deuda de guerra incurrida por las varias ex colonias. El genio de Hamilton, que salvó a Estados Unidos, es el mismo principio que expresaría el restablecimiento de la ley Glass–Steagall de 1933, que hoy podría salvar a nuestro Estados Unidos de nuevo, si actuamos para imponer esa reforma ahora, de inmediato, requiera lo que requiera.

Al crear nuestra Constitución federal, una diseñada bajo el gran principio inviolable del precepto constitucional sobre el bienestar general, todos los funcionarios escogidos por elección que se oponen a ese principio, plasmado en el preámbulo de dicha Constitución, tienen la obligación moral de ya sea cambiar de opinión o a dejar el cargo porque no quieren contaminar a nuestro gobierno con sus opiniones descarriadas.

Hamilton, al establecer una banca nacional bajo un sistema crediticio, en vez del sistema europeo monetarista en nuestro Estados Unidos, aportó la solución; una solución singular, que a veces influyó tanto a Europa como algunos Estados de las Américas, específicamente aquéllos que surgieron de una forma más durable que otras naciones al presente. Al respecto, desde 1776, el Imperio Británico ha tratado de de subvertirnos y destruirnos. Desde entonces hasta hoy día, cuando la corrupción anglófila se expresa a través de protegidos putativos del lamentable y mentiroso ex primer ministro británico Tony Blair, tales como el presidente Barak Obama.

El principio de un sistema crediticio que recalcó Hamilton, más bien que un sistema monetarista típicamente europeo, es el principio de crédito directamente contrapuesto al sistema monetarista establecido como el principio de usura del Imperio Romano, y que sigue en vigencia a través del presente Imperio Británico, y que todavía toleran hoy día la mayor parte de las naciones de Europa y otras partes, hasta la fecha. Este principio también es un principio moral, consagrado en contra del principio de usura monetarista que se ha empleado para destruir nuestra república, lo que ha sido especialmente notable desde la traición implícita de la felonía perpetrada por el presidente Nixon en agosto de 1971.

Este principio es elemental, es el principio del "Pine Tree Shilling" (chelín del árbol de pino—ndr) de la colonia de la bahía de Massachusetts original: Lo que se le debe honestamente al futuro sólo puede pagarse con la creación honesta de futura riqueza física y afín, incluyendo el desarrollo de los poderes creativos pertinentes del ciudadano individual, y también de los niños y los adolescentes de esas familias.

Esas deudas de un sistema crediticio tienen que pagarse a través del fruto de la producción futura, y este principio ya lo habían entendido los Winthrop y los Mather en la colonia de Massachusetts original. Tales deudas demandan que el gobierno delimite su acumulación a un compromiso eficiente de fomentar esa producción. Esa deuda puede incurrirse legítimamente sólo por una decisión fundamentada en una perspectiva realista razonable de aumentar la creación de la riqueza física del caso, y de aumentar la productividad física de la nación. Las deudas incurridas debido a la especulación financiera no son deudas legítimas de un gobierno.

Esto describe, en lenguaje más o menos sencillo, el principio de Alexander Hamilton, incorporado en la intención implícita del preámbulo de nuestra Constitución federal.

Las deudas son buenas cuando están diseñadas para cumplirse con ellas, como un sistema crediticio que se basa en un compromiso de aumentar la creación de la riqueza neta per cápita y por kilómetro cuadrado del territorio de una nación. La famosa fundidora de hierro de Saugus es representativa del genio de los éxitos que horrorizó a las almas más atrasadas, y con frecuencia inútiles, que reinaban en Inglaterra a la sazón.

En la práctica, el éxito de la economía estadounidense siempre ha dependido, en lo fundamental, de la producción de aquellas obras públicas que aumentan la productividad física de la nación, medido per cápita y por kilómetro cuadrado de su territorio. Ninguna república verdadera ha sido jamás una mera colección de partes, sino la aglutinación de la diversidad a efectos de lograr una unidad más grande y mejor.

——————————————————————————

Firma la resolución "Por qué Estados Unidos se debe unir al BRICS": http://Larouchepac.nationbuilder.com/petition

Ve la conferencia del Instituto Schiller: http://youtu.be/ivoERRNPc5E