La victoria del candidato de los fondos buitre en Argentina es una señal de ataque contra el BRICS

24 de noviembre de 2015

24 de noviembre de 2015 — La City de Londres y sus aliados fondos buitre están cacareando que uno de los suyos, el neoliberal Mauricio Macri, de la coalición Cambiemos, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Argentina el domingo 22 de noviembre con una estrecha diferencia entre un 51.4% de la votación total, contra un 48.6% que sacó Daniel Scioli, candidato del Frente para la Victoria, escogido para suceder a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Como lo señala festivamente la revista de la City de Londres, The Economist, del lunes 23, la victoria de Macri "marca un cambio en el que Argentina y Suramérica se alejan del populismo", con lo que quiere decir un regreso al destructivo monetarismo del libre mercado con el que saquearon a Argentina en la década de 1990, lo cual llevó al país a un incumplimiento de pago de la deuda sin precedente. Se espera que Macri se mueva pronto para tratar de hacer un acuerdo con los fondos buitre depredadores que vienen haciendo la guerra contra Argentina por más de una década, dizque para que el país "retorne a los mercados financieros internacionales", y que vuelva a endeudarse otra vez más. Esto, dice Macri, hará que Argentina sea otra vez un país "predecible".

El semanario de Londres estaba igualmente entusiasmado por el hecho de que Macri tiene la intensión de "ajustar la balanza" de la política exterior de Argentina para alejarla de Rusia y China —dos de las naciones del BRICS, con las cuales la Presidente Fernández ha establecido una estrecha relación de trabajo— para beneficiar las relaciones "normales" con Estados Unidos y Europa. En repetidas ocasiones, la Presidente Fernández se enfrentó a Barack Obama por su política exterior imperialista británica. Al elegir a Macri, predice The Economist, Argentina "puede estar sentando un precedente para el resto de la región", con el cual se puede derrocar a otros jefes de Estado de "inclinaciones izquierdistas". El blanco más inmediato es Brasil, miembro del BRICS, cuya Presidente Dilma Rousseff está bajo ataque político en estos momentos.

En una conferencia de prensa que dio Macri la mañana del lunes 23 de noviembre, dejó claro que tiene la intensión no solo de desmantelar aspectos claves de la política económica de la Presidente Fernández, como el control de cambios, sino además lanzar una venganza a nivel judicial en contra de miembros del gobierno de Kirchner por presunta "corrupción". Nadie se perdió el sentido de su mensaje en cuanto a quienes serán sus objetivos, en su promesa de que pretende darle al poder judicial —cuya facción más sucia han sido sus aliados políticos, y que ha tratado de derrocar a la Presidente— "toda la libertad que corresponde para que vayan a fondo" con "aquellos que cometieron actos que violan la ley".

Sin embargo, Macri tendrá un inconveniente, ya que todo lo que haga tendrá que ser aprobado por el Congreso, donde su partido, el PRO, tiene una minoría.