Los ataques terroristas en París: A superar el miedo

16 de noviembre de 2015

Los ataques terroristas en París:

A superar el miedo

Por Jacques Cheminade

16 de noviembre de 2015 – El presidente del partido francés Solidarité et Progrès, Jacques Cheminad, emitió la siguiente declaración el 14 de noviembre pasado.

El horror alcanzó a París. Las masacres se cometieron a ciegas para hundir a nuestro país en un estado de conmoción. Con la misma barbaridad y los mismos métodos utilizados en el Medio Oriente, en Líbano, en Iraq, en Israel, o en Siria. Seis ataques simultáneos en el centro de nuestra capital, y uno en el estadio Stade de France, cuya intención era maximizar el número de víctimas, de cadáveres acumulados en las calles, en los restaurantes transformados en morgues, vehículos de emergencia tocando sus sirenas: una estrategia de miedo cuidadosamente planeada para indicar que lo peor puede suceder en cualquier lugar y a cualquiera.

Nuestra reacción debe ser similar al reto. No debemos temer a nada, sino al miedo mismo, ya que el miedo inspira reacciones desquiciadas que se suman a la locura inicial. No se puede lidiar con el miedo en un estado de pasividad o de negación, sino enfrentando la situación tal y como es, en nombre de la verdad. Solo la batalla por la verdad nos permite escapar de las garras de la ansiedad.

La declaración de estado de emergencia y el cierre de las fronteras anunciado por el Presidente Hollande, así como el despliegue de la policía y las fuerzas armadas, son medidas inmediatas necesarias, porque estamos en guerra. E inmediatamente es indispensable que nos mantengamos unidos y juntos para defender los valores de la República consagrados en nuestra Constitución.

Sin embargo, tenemos que ir a las causas de raíz, de otra manera este horror volverá a suceder y se extenderá. Tenemos que crear un mundo en el cual el ambiente nacional e internacional ya no promueva el crimen, como sucede hoy. No hay modo de escapar a la maldad solo reprimiéndolo, sino solo estableciendo las condiciones en las que, el bien le deja cada vez menos espacio a la maldad.

Las guerras de la OTAN, la injusticia económica, y la destrucción de las condiciones de vida decente, crearon las condiciones para el terrorismo. Así como las cínicas políticas criminales de dividir para vencer, según el modelo del imperio británico, a lo cual nada en nuestro universo transatlántico realmente se ha opuesto.

De modo que para detener este horror, necesitamos un cambio de política drástico. Necesitamos una perspectiva de desarrollo mutuo, en que "todos ganan", para asegurar que nuestros hijos y nuestros nietos vivan mejor que nosotros ahora. Esta es la perspectiva que planten los líderes de China y de la India, que es la única fuente real paz. Eso quiere decir luchar en contra de todas las formas de terrorismo en el Medio Oriente, incluyendo al Estado Islámico (EI), al Frente Nusra y al Ejército de Conquista. Hoy sábado 14 de noviembre, Francia debe jugar un rol de liderazgo en las pláticas para comenzar un proceso de paz en Siria, por medio de la coordinación de nuestros esfuerzos con la diplomacia rusa, en vez de caer en las manos de quienes mantienen secuestrada la libertad.

En el Medio Oriente, tenemos que golpear al EI en el centro de sus recursos financieros, bombardeando sus oleoductos y persiguiendo a los bancos que lavan sus recursos, lo cual hasta ahora no se ha hecho. Tenemos que poner fin, de manera inflexible, a la complicidad de Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes con el terrorismo, sin ninguna componenda. Finalmente, al mismo tiempo, se deben recrear las condiciones para el desarrollo económico en todos los países de la región, de manera que los inmigrantes puedan tener, de nuevo, condiciones de vida decente, así como lo ofrece China extendiendo su concepto de la Nueva Ruta de la Seda. Mientras tanto, en todos los campamentos de la región, tenemos que crear esas condiciones, en coordinación con las organizaciones humanitarias internacionales, para asegurar una nutrición saludable, atención médica, alojamiento temporal decente, y escuelas para los niños.

Este no es un concepto ruso, chino, estadounidense o francés; es el que justifica la existencia de los Estados nacionales: servir a la causa de la humanidad. Francia debería estar a la cabeza de este compromiso vital, en vez de aceptar bárbaros en chilabas, qamis, o en trajes de tres piezas.