Empezó la guerra por el futuro de Argentina, luego de que las elecciones presidenciales llevarán a una segunda vuelta

27 de octubre de 2015

27 de octubre de 2015 — El inesperado resultado de las elecciones presidenciales en Argentina este domingo 25, en donde resultó ganador el candidato del Frente para la Victoria (FpV), Daniel Scioli —el candidato respaldado por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner— con un estrecho margen de 38.8% frente al candidato de Londres y de Wall Street, Mauricio Macri, quien obtuvo 34.8%, obliga a una segunda vuelta que se realizará el próximo 22 de noviembre para determinar quién será el próximo Presidente.

El candidato del Frente Renovador, Sergio Massa, un "peronista" agradable a Wall Street y oportunista sin escrúpulos, quedó en tercer lugar con 21.2% del voto, y quienes votaron por él podrían resultar en el factor determinante para la segunda vuelta.

Los subordinados de la City de Londres y de Wall Street no le han perdonado a los Kirchners (Cristina y su finado esposo y predecesor Néstor) haberlos enfrentado y no haberse sometido a los depredadores fondos buitre, y sobre todo por haber hecho de la soberanía económica y política del país una prioridad. La alianza de Fernández de Kirchner con las naciones del BRICS enfureció aún más a los depredadores financieros internacionales, cuyos voceros mediáticos en Londres y Wall Street han lanzado desde hace tiempo una campaña de calumnias en su contra, con el objetivo de derrotar a cualquiera asociado con sus programas.

Ahora la guerra va en serio. El diario Financial Times de Londres advirtió el jueves 22 de octubre que si ganara Scioli, habría una desestabilización como la que enfrenta la Presidente brasileña Dilma Rousseff, en caso de que se atreviera a continuar con los programas de Fernández. Macri —un político salido del molde del fascista José Martínez de Hoz, el ministro de Finanzas de la dictadura militar de 1976 a 1983 que desmanteló la economía industrial de Argentina — hizo campaña con la perorata de la corrupción, el gasto del gobierno, y la necesidad de llegar a un acuerdo con los fondos buitre que los Kirchner desdeñaron. Esto último es decisivo, alega Macri, para que Argentina deje de ser un paria y se vuelva "creíble" a los ojos del mundo supuestamente.

Scioli, el actual gobernador de la provincial de Buenos Aires, era un candidato débil, pero prometió continuar con el programa de desarrollo de Fernández y no hacer ningún acuerdo con los buitres. Una de las principales derrotas sorpresivas fue la pérdida de la gobernación de Buenos Aires, que los peronistas habían mantenido por 30 años, y que quedó en manos de la coalición de Macri, Cambiemos. El FpV mantuvo seis gobernaciones y ganó una séptima, en la provincial de Santa Cruz; mantuvo el control del Senado pero perdió la mayoría en la Cámara de Diputados.