Prominentes generales retirados de Estados Unidos y Rusia: "Cómo impedir una guerra nuclear"

24 de abril de 2015

24 de abril de 2015 – El mundo se encuentra al borde de una Tercera Guerra Mundial termonuclear. Los motivos que se dan para explicar una confrontación entre Estados Unidos y Rusia, son generalmente estupideces. Más bien, hay ciertas personas que se proponen que esto suceda. "Estamos prácticamente al borde de la extinción, como resultado de los efectos de una reacción en cadena" de la locura del imperio británico y sus lacayos de Wall Street que enfrentan el fin de su sistema en bancarrota, explicó Lyndon LaRouche este martes 21 de abril. No están dispuestos a soltar su poder menguante, y eso los lleva en desesperación a utilizar a Obama para lanzar una Tercera Guerra Mundial. "Esta es la primera amenaza de extinción humana en la historia moderna", concluyó LaRouche.

Desde esta perspectiva es ilustrativo el artículo editorial que publicaron el ex subjefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general James Cartwright, y el general ruso (r) Vladimir Dvorkin, el pasado domingo 19 de abril en el diario New York Times, titulado "Cómo impedir una guerra nuclear", en donde se concentran en un escenario sumamente probable de cómo podría desatarse una Tercera Guerra Mundial. Antes de integrarse al Estado Mayor Conjunto, el general Cartwright fue comandante del Comando Estratégico de Estados Unidos. El general Dvorkin, con una dilatada carrera militar desde 1958 hasta 2001, jugó un papel central en la década de 1960 en el desarrollo de la capacidad de disuasión nuclear rusa basada en submarinos, y después en la década de 1970 en las pláticas sobre armas estratégicas. Se trata de dos individuos íntimamente relacionados con las fuerzas nucleares estratégicas de sus respectivos países, y en particular con los sistemas de comando y control de esas fuerzas.

En su artículo editorial, Cartwright y Dvorkin proponen que Estados Unidos y Rusia eliminen el concepto de "alerta de lanzamiento al recibir aviso", en sus respectivas estrategias nucleares. Desde el inicio, señalan que se han elevado las tensiones estratégicas entre Estados Unidos y Rusia, y que la diplomacia no ha hecho gran cosa para mitigarlas. "Esto hace de lo más crítico para Rusia y Estados Unidos, realizar pláticas para aliviar la presión de utilizar las armas nucleares durante una crisis 'o perder', y minimizar el riesgo de un lanzamiento por error", escriben. "El hecho es que vivimos con la doctrina del ataque nuclear de la Guerra Fría, la cual dictaba tres opciones estratégicas: Primer golpe, alerta de lanzamiento al recibir aviso, y represalia después del ataque". De estas opciones, se concentran en la de "alerta de lanzamiento al recibir aviso", porque la posibilidad de un lanzamiento accidental o de un lanzamiento con base a información falsa, es sumamente alto, lo cual se agrava con los tiempos más breves para una alerta, y con el hecho de que los sistemas de alerta de Rusia están en riesgo (Rusia no tiene actualmente satélites de alerta temprana y depende solo de los sistemas de radar en tierra). Como resultado de esto, los calendarios, "están muy comprimidos y las oportunidades para tomar decisiones mal consideradas son muy reales".

"Este riesgo debe motivar a los Presidentes de Rusia y de Estados Unidos a decidir en conjunto eliminar de sus estrategias nucleares el concepto de alerta de lanzamiento al recibir aviso", escriben los expertos. "Se deben de reinstituir las pláticas directas entre las fuerzas armadas, las cuales se suspendieron debido a la crisis en Ucrania, para procurar el retiro de esa opción como prioridad urgente". Sin embargo, dichas pláticas son muy improbables que ocurran en tanto que el orate de Barack Obama sea Presidente de Estados Unidos.

"En períodos de tensiones elevadas y que el tiempo para tomar decisiones se reduce, aumenta la probabilidad de que ocurran errores humanos y técnicos en los sistemas de control", concluyen los militares. "El alerta de lanzamiento al recibir aviso es una reliquia de la estrategia de la Guerra Fría cuyo riesgo ahora, supera con mucho su valía. Nuestros dirigentes tienen que hablar urgentemente y, esperamos, acuerden eliminar ese protocolo obsoleto antes de que ocurra un error devastador".

Ahora ya nadie puede decir que no estaba advertido.