Intenso debate trasatlántico sobre las armas nucleares tácticas de EU en Europa

27 de febrero de 2015

27 de febrero de 2015 — En línea con los comentarios de Lyndon LaRouche en las últimas 48 horas sobre el peligro de una guerra nuclear limitada dirigida contra Rusia y China, y confinada a la región euroasiática, se ha desatado un debate feroz entre los especialistas en armas nucleares y desarme en ambos lados del Atlántico.

Después de la decisión del gobierno de Obama a mediados del 2013 de destinar fondos de defensa significativos a la modernización de la triada nuclear de Estados Unidos, entre ellos la modernización de su arsenal de armas nucleares tácticas en Europa, han aumentado cada vez más los llamados a que EU retire todas sus armas nucleares tácticas de Europa porque representan un uso peligroso y contraproducente de los limitados dólares para la defensa.

Estados Unidos está mejorando sus armas nucleares tácticas existentes B-12 en forma tal que aumentan su alcance y su precisión, borrando la división entre armas nucleares y convencionales, y violando el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF por siglas en inglés), en donde se prohíbe el despliegue de este tipo de armas en Europa. Al agregarle "dispositivos de cola" a las existentes armas nucleares tácticas B-12, se mejora enormemente la precisión de las armas, lo que hace posible reducir el megatonelaje de los explosivos nucleares. Los planes de despliegue de estas nuevas armas nucleares tácticas B-61-12 en los aviones de combate sigilosos F-35, que se proyecta sean desplegados a Europa en los próximos años, significa que se pueden lanzar ojivas nucleares más pequeñas en contra de objetivos en lo profundo del territorio de Rusia.

Todo esto, advierten los críticos, aumenta la posibilidad de que se lance una guerra nuclear limitada, la cual, argumentan, llevaría inevitablemente a una escalada hacia una confrontación nuclear a escala total hasta llegar a niveles de aniquilación.

En el número de julio-agosto del 2014 de la revista Foreign Affairs (del Consejo de Relaciones Exteriores) Barry Blechman y Russell Rumbaugh escribieron un artículo titulado "Bombas fuera-El caso para el retiro gradual de las armas nucleares tácticas de EU en Europa". En Spiegel Online Markus Becker presentó un argumento similar el 6 de noviembre del 2013 detallando la modernización de los B-61, y recientemente escribió sobre los peligros de una guerra nuclear a raíz de la crisis ucraniana. El artículo de Becker se tituló "Arsenal nuclear: EU convertirá viejas bombas en armas con propósitos múltiples".

Hans Kristensen de la Federación de Científicos Americanos (FAS, por sus siglas en inglés) ha escrito varios artículos donde advierte que en los últimos años ha habido la tendencia de promover una guerra nuclear limitada en el teatro europeo y euroasiático, siendo el más reciente el artículo del 3 de septiembre del 2014 en el Bulletin of the Atomic Scientists con el título "Por qué tiene que eliminar la OTAN sus armas nucleares tácticas, a pesar de la beligerancia rusa". Él fue autor de una revisión exhaustiva del arsenal de armas nucleares de corto alcance y tácticas de la OTAN y EU por todo el globo, para la FAS en mayo del 2012, titulada "Armas nucleares no estratégicas". En el estudio, advierte que dichos sistemas de armas nuevas creaban un peligro mayor para el estallido de una guerra nuclear.

Alemania, entre otras naciones europeas, ha hecho llamados para que Estados Unidos retire todas sus armas nucleares tácticas de Europa. Actualmente hay 180 bombas nucleares tácticas en países de la OTAN: Alemania, Italia, Holanda, Bélgica y Turquía. Todas estas son versiones anteriores de la B-61, que va a ser reemplazada en los próximos años con las versiones nuevas, que las convierten efectivamente en armas nucleares de alcance intermedio.

Aunque ha habido pocos documentos desclasificados que argumentan explícitamente sobre la viabilidad de una guerra nuclear limitada en contra de Rusia y/o China en el teatro euroasiático, la decisión de darle la luz verde a los "arreglos modernizadores" de los B-61 y la decisión de Obama de asignar $335 mil millones en la próxima década a la modernización del arsenal termonuclear de EU, es suficiente para probar el punto.