La Opción Zeus para la despoblación general del planeta

26 de febrero de 2015

26 de febrero de 2015 — Lyndon LaRouche abordó lo siguiente en una reunión con sus asociados.

Tenemos que reconocer las características de la situación en la que estamos operando. Esto es, que estamos a punto de ser arrastrados a una posible guerra termonuclear, pero la idea de una guerra termonuclear no es justamente lo que se imagina Obama o quienes piensan por Obama. Porque la situación es tal que si se quiere hacer una estimación optima de cómo se va a resolver esta cosa, se tendría que decir que la zona euroasiática es la zona que los británicos —aún cuando ellos no tienen suficiente como para poder hacer algo estratégicamente— podrían echar a perder la mayor parte de Eurasia, a nombre de lo que quieren hacer, su diversión y sus juegos.

De este modo su diversión y sus juegos podrían ser, muy probablemente el tipo de cosas en que el elemento de Eurasia del Atlántico-al-Pacífico serían los objetivos, en vez de Estados Unidos, y desde ahí podrían contemplar hacia el sur. La idea misma de que van a empezar con una guerra mundial de todo el territorio del planeta, no es exactamente lo que quisieran los conspiradores. Quieren una cierta parte del mundo dentro de la región transatlántica como parquet de juego, desde el cual verían la destrucción del resto del mundo.

El peligro reside, en esencia, en el foco dentro de Europa occidental y Eurasia. No digo que esto va a suceder, sino que es el caso probable. El caso probable es que no será Estados Unidos el que reciba el golpe duro, aunque por supuesto recibirá el golpe, pero Eurasia recibirá el golpe más duro. Eso es bastante obvio ahora mismo.

En tal caso, tenemos que cambiar el modo en que la gente entiende la amenaza de una guerra termonuclear general. Y lo que la mayoría de la gente supondría que sería la amenaza característica, es algo que yo diría, en la mejor de mis conjeturas, no es lo que va a suceder. Más bien, el golpe a toda potencia, la fuerza destructiva, será en el territorio euroasiático y las partes correspondientes al sur. Ahí es donde está el problema. Ahora bien, tenemos que definir realmente ese problema, en vez de solo salir con esto de "con todo, bien, quizás, y así por el estilo". Nos tenemos que librar de eso. Porque no tiene caso librar una guerra de este tipo a escala total, en términos del mundo en su conjunto. Eso no tiene sentido. Pero lo que tendría sentido, es lo que hizo Zeus, algo de tipo zeusiano, en donde se verían reducidas a una destrucción muy extensa grandes zonas del planeta Tierra, y realmente se tomaría mucho tiempo antes de que cualquiera empezara a mover las cosas para construir una civilización de nuevo.

Eso es lo que tenemos que contemplar. Eso quiere decir que tenemos que pensar de manera consecuente. Creo que Obama es un verdadero perdedor. No veo cómo pueda salir adelante con lo que pretende hacer. Es obvio que cualquiera que trate de llevar a cabo una operación, como la que pretenden las fuerzas angloamericanas, vaya a hacerlo con tan sumo cuidado, como para dejar que toda la potencia del golpe malvado caiga en el territorio euroasiático en general.

Eso es lo que tenemos enfrente. Y por el momento, debemos de enfocar nuestra atención en eso, sin ponerle ningún límite específico a una guerra tal. Pero debemos de reconocer que nadie que vaya a emprender una guerra termonuclear en el planeta ahora mismo, vaya a limitar el territorio, y pueden ser zonas muy grandes del territorio, en especial en Eurasia. Pero tenemos que operar sobre la base de suponer que esa es la mejor opción de terror de los intereses angloamericanos. Y debemos de reaccionar sobre esa base. No salir a pescar diciendo "quizás vamos a desaparecer todos". No creo que esa sea la intención, ni de la gente malvada, hacer ese tipo de cosas. Podrían hacerlo en una escala muy grande, como a escala euroasiática. Pero no van a volar todo el planeta; esa no es su opción. Puede suceder, por supuesto, pero esa no sería su opción de preferencia. Puede ser que caigan en eso; es un hecho que tenemos que tomar en cuenta.

Pero el hecho probable es que la zona de Eurasia, y las zonas al sur de ella, es la zona en que la guerra termonuclear es una probabilidad. En eso es que nos debemos de concentrar. Pueden suceder otras cosas, pero la opción euroasiática es la probable. Así que no nos quedemos en eso de divulgar por todos lados que van a matar a todo mundo. Claro, probablemente resultaría en la desaparición de unas dos terceras partes de la población del planeta, pero quisieran que haya una zona desde donde operar, incluso con una población reducida enormemente en la zona transatlántica.

Recuerden que hay otras fuerzas involucradas aquí aparte de Obama. Así que debemos de ser más específicos, y no hacer declaraciones radicales, generalizadas, sobre la desaparición de la especie humana en este planeta. Eso sería un error muy tonto; creo que debemos de evitar eso.

No se puede pensar en como se va a regatear o tratar de negociar esto. Se tiene que presentar efectivamente este hecho, que esta es la realidad. Apegarse al concepto de ese efecto, esa intención. La expectativa de que esa intención se cumpla. Ahora bien, se tiene que parar eso.

Se tiene que convencer a Zeus de que no podrá sobrevivir a su genocidio. Ellos podrían decir que esto es chantaje, pero no es chantaje.

Mi propósito es salvar a la humanidad. Trato de hacer conciente a la gente de las condiciones bajo las cuales no es posible a opción de Zeus.

Volvamos a Juana de Arco. Juana de Arco se volvió la comandante, la capitana. Fue capturada por los británicos, por así decir, y la torturaron. La torturaron hasta matarla. La cocieron, y desintegraron su cuerpo después. Y lo que sucedió como resultado de eso, es que reaccionaron las fuerzas del Renacimiento a lo que le habían hecho a Juana de Arco a manos de lo que hoy llamaríamos los británicos. El asesinato de Juana de Arco generó realmente la voluntad para derrotar a las fuerzas que la habían asesinado. Eso devino el Renacimiento; toda civilización decente de todo el planeta es el fruto de la influencia del Renacimiento, que tiene como centro a Nicolás de Cusa.

De eso hablamos; en eso consiste la estrategia. A eso me refiero. Necesitamos un nuevo Renacimiento ahora, un Renacimiento en serio. Entendemos como se comporta la especial humana; entendemos su potencial para el mal así como para el bien, y tenemos que hacer un instrumento que haga lo que se tiene que hacer, para impedir el asesinato en masa de la población humana. Y crear un nuevo tipo de organización, un nuevo tipo de Renacimiento, en el sentido del Renacimiento de Nicolás de Cusa. Esa es la directriz, no esto o aquello. Y eso va a funcionar. Eso es lo que tenemos que hacer. Tenemos indicios de que ese potencial existe. Pude ser que este débil en el horizonte, pero existen. Y si hacemos nuestro trabajo apropiadamente, podemos detener el genocidio.

Tienen que enfocar esto como una cuestión de guerra. ¿Cómo se libra una guerra que no se quiere que se convierta en una guerra? ¿Cómo se juntan las fuerzas de la población humana, y se aglutinan de tal manera que ellas mismas se hallen dedicadas a impedir esta atrocidad?

Tienen que dirigir. Y para enfrentar una atrocidad de esta naturaleza, se tiene que ir hasta el límite de todo. Y tienes que estropear todo eso, de tal modo que esa horrenda atrocidad no suceda. En esa dirección estaba la obra de Nicolás de Cusa, junto con otros en el Renacimiento. Y ese es el modo en que tenemos que enfocarlo. Tienes que partir del principio del Renacimiento. Tienes que contemplar la idea del Renacimiento, desde el punto de vista de la larga espera de Europa para liberarse de la atrocidad de Zeus. Así que, esta es por lo tanto una fuerza estratégica de tipo especial. Es una fuerza especial que aparece excepcionalmente en la esfera de la historia humana. Y está bien que así sea.