Miedo y pánico por el derrumbe financiero es lo que mueve la saña contra Grecia

10 de febrero de 2015

10 de febrero de 2015 — La Troika que forman el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con sus aliados imperialistas financieros, están desesperados tratando de apalear a Grecia para que se someta de nuevo, porque entienden que si el nuevo gobierno de Syriza no capitula, todo el sistema del euro, y por extensión el sistema bancario europeo y global, se derrumbarán de manera estruendosa.

La agencia calificadora de deuda Standard & Poor’s dio como explicación de su decisión del pasado 6 de febrero, de bajar la evaluación de la deuda de Grecia a la condición de chatarra (el mismo día, la agencia Moody’s puso a revisión los bonos del gobierno griego con calificación de Caa1 para rebajarlos más) la advertencia de que "las restricciones de liquidez han reducido el margen de tiempo en que el nuevo gobierno de Grecia puede llegar a un acuerdo con sus acreedores oficiales... Una prolongación de las pláticas con sus acreedores oficiales puede llevar también a... un retiro de depósitos y, en el peor escenario, a la imposición de controles de capital y pérdida del acceso al financiamiento del prestamista de último recurso [el Banco Central Europeo], con el resultado posible de la exclusión de Grecia de la Unión Económica y Monetaria". [Énfasis nuestro]

El columnista de economía del diario londinense Guardian, Larry Elliot, escribe preocupado en un artículo publicado el domingo 8, sobre las consecuencias de que los gobiernos de la Eurozona sigan presionando y exprimiendo a Grecia, y expresa su certeza de que si bien la Eurozona no le daría al primer ministro Alexis Tsipras todo lo que quiere, seguramente le daría "algo". ¿Por qué? "Porque mandar a volar a Tsipras significaría correr el riesgo de que Grecia abandone la Eurozona, y nadie quiere eso". Y advierte que si el BCE sigue con su línea dura contra Grecia, "precipitaría una crisis financiera", porque los bancos caerían en la insolvencia rápidamente y Tsipras tendría que enfrentar como únicas opciones someterse a la austeridad o abandonar al sistema del euro de una vez por todas.

En el discurso que dio el mismo domingo 8 ante el parlamento griego, el primer ministro Tsipras no dio ningún indicio de que tenga la intención de someterse de nuevo.

Mientras tanto, el ministro de finanzas británico, George Osborne, le dijo a Andrew Marr de la televisora británica BBC1 que el gobierno británico está contemplando "planes de contingencia" para el caso en que no se resuelva nada y Grecia abandone el euro. La salida de Grecia de la eurozona, "en mi opinión tendría muy graves consecuencias no solo para Grecia", advirtió. Ocasionaría "verdaderas broncas" y una "verdadera inestabilidad en los mercados financieros de Europa", agregó Osborne. "Es por eso que tenemos que evitar que esta crisis se salga de control... Es por eso que yo voy a ir al G-20 para animar a nuestros socios a resolver esta crisis... Nos tenemos que asegurar que no le agreguemos, en este momento crítico, cuando Gran Bretaña enfrenta también una decisión crítica, le agreguemos la inestabilidad externa a la inestabilidad interna".