Adios euro, para siempre, adios

23 de enero de 2015

23 de enero de 2015 — Con un dejo nostálgico al mucho ruido y pocas nueces de la política de impresión monetaria de la Reserva Federal y el Banco de Japón de los últimos seis años, Mario Draghi anunció hoy un relativo gemido de un rescate para los bancos europeos con la "Emisión Cuantitativa", pero que será suficiente para tumbar al euro y destruir la zona del euro. Sin embargo, los desesperados bancos internacionales con centro en Londres y Wall Street opinaron que eso está muy lejos de ser suficiente: Societé Générale, hablando en su nombre, dio a conocer un memorándum de inmediato diciendo que el rescate tendría que haber sido el doble o el triple de lo que prometió Draghi.

En una conferencia de prensa típicamente sardónica, el director del Banco Central Europeo (BCE) anunció un programa de 18 meses, empezando en marzo y continuando hasta septiembre del 2016, para comprarle 60 mil millones de euros al mes en valores a los grandes bancos, y entregarles efectivo, como lo repitió varias veces, que ellos sin duda alguna van a querer invertir (alguito, a la mejor) en las economías europeas. La gran mayoría de los valores serán bonos gubernamentales en posesión de esos mega bancos. Ochenta por ciento de las compras se va a hacer en realidad a través de los bancos centrales nacionales con aprobación del BCE y 20% lo va a hacer el BCE mismo. Ningún gobierno se puede hacer la ilusión de que esta impresión de dinero, virtualmente en un ambiente de tasas de interés cero, significa que ellos pueden gastar nada de ese dinero, dijo Draghi; "las reformas estructurales tienen que continuar".

Y los bonos griegos, respondió ante una pregunta, no se van a comprar sino "quizá hasta julio" y en ese caso solo si un nuevo gobierno en Grecia no hace nada que desagrade al BCE o al FMI antes de esa fecha, así que continua la actual "exención de calidad" sobre los bonos de Grecia. Por otro lado, otros miembros de la junta directiva del BCE han amenazado con que se van a cortar totalmente todos los créditos a Grecia y a los bancos griegos.

Así que el presidente del BCE Mario Draghi pensó que era mejor conmutarle las sentencias a los mega bancos y condenar a las naciones y sus ciudadanos.

Pero tanto él como el miembro francés de la junta directiva, Coeuré, andan diciendo que quieren elevar el balance general del BCE a 4 billones de euros y con este programa no llega ni siquiera a los 2 billones. Así que parece que Draghi solo anunció lo que la canciller alemana Angela Merkel y el ministro de Finanzas Shauble le permitieron anunciar.

El euro se depreció drásticamente desde su valor de poco menos de $1.16 dólares a debajo de $1.14, una baja record en 11 años y esto continuará. Continúan las severas presiones al alza de las monedas "circundantes", donde los bancos centrales de Suiza, Dinamarca, Finlandia y hasta Turquía redujeron ahora sus tasas de interés semanalmente para mantener abajo sus monedas. Como lo destacara el conocido economista alemán Hans-Werner Sinn, los mega bancos europeos quebrados "se van a alegrar de tener efectivo" pero lo van a invertir en divisas como la suiza, danesa, estadounidense, china, etc., no en la zona del euro.

Todos estos resultados tienden a la desintegración de la zona del euro y a empobrecer aún más a sus economías nacionales.