La Presidenta de Brasil toma posesión de su cargo, enfocada en el BRICS y el desarrollo nacional

5 de enero de 2015

5 de enero de 2015 – En dos discursos que dio la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el primer día del año, uno durante su toma de posesión como Presidenta por los próximos cuatro años y luego un segundo discurso que dio ante el Congreso Nacional, emitió un mensaje muy claro a sus enemigos del imperio británico. "Con el grupo del BRICS, nuestros socios estratégicos, China, India, Rusia, y Sudáfrica, avanzaremos en el comercio, en la cooperación científica y tecnológica, en las acciones diplomáticas y en la implementación del Banco de Desarrollo [del BRICS] y de un fondo de reservas de contingencia", dijo la Presidenta Rousseff.

Según Itar-TASS del 2 de enero de 2015, el vicepresidente de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Vladimir Torshin, quien estuvo presente en las ceremonias de toma de posesión, informó que la Presidenta Rousseff le dijo que ella está muy pendiente de la reunión del BRICS que será en julio de este año en la ciudad rusa de Ufa. La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) también se reunirá allí en ese momento. Rousseff recalcó que ella considera que fortalecer las relaciones con Rusia es de lo más prioritario para su política de relaciones exteriores.

Asimismo, Rousseff declaró que en su política de relaciones exteriores dará prioridad a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) —la cual está por crear una alianza oficial con China—, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Todos estos organismos de integración participaron en la cumbre del BRICS en julio del 2014, y son aliados firmes del nuevo paradigma global de desarrollo.

En respuesta, los portavoces del moribundo sistema transatlántico, a saber, los medios informativos británicos como la revista Economist de Londres, y el diario Financial Times, y la agencia noticiosa Reuters —que incluso han negado con histeria que el BRICS exista— publicaron al día siguiente una serie de amenazas en las que predicen la defunción de Rousseff. Dicen que ella va a enfrentar una situación económica insostenible, tendrá que aceptar que el neoliberal Joaquim Levy, su ministro de Finanzas, recorte el presupuesto e incluso elimine programas sociales, y es posible que no sobreviva al escándalo de soborno y corrupción que involucra a la compañía de petróleo, Petrobras, lo cual en particular el Economist, ve como un vehículo para derrocar a Rousseff. El escándalo "casi le costó su reelección, y puede todavía estropear su segundo período como Presidenta de Brasil... Esperen mayores tormentas en el 2015" advierte de modo tenebroso.

Rousseff debe concentrarse en las cosas verdaderamente importantes, pidió el pasquín de la City de Londres, como "restaurar los vínculos con Estados Unidos", en tanto que el Financial Times aplaudió el informe de que Rousseff realizará la visita a Washington que fue cancelada en octubre del 2014, ahora en septiembre de este año.

La Presidenta de Brasil le respondió de manera puntual a estas hienas. En su discurso ante el Congreso, le recordó a los legisladores que ella vivió la brutal dictadura militar "que provocó dolor en mí y me dejó cicatrices... soy una sobreviviente", como también lo es el pueblo brasileño. Pero, continuó diciendo, esa experiencia (de ser torturada brutalmente), "nunca destruyó en mí el sueño de vivir en un país democrático, ni la voluntad para luchar por construir un país mejor". Al expresar su "compromiso sagrado" de defender las victorias sociales y económicas logradas en los últimos 12 años, ella concluyó diciendo que "Dios colocó en mí pecho, un corazón pleno de amor por mi patria. Como dice la canción, un corazón valiente, no es que no le tengamos miedo a nada, más sí, controlamos el miedo... Lo imposible se hace ahora, solo los milagros quedan para después".