Comentarista del Telegraph advierte que las sanciones están matando a Europa no a Rusia

19 de noviembre de 2014

18 de noviembre de 2014 — El director sobre productos básicos del Daily Telegraph, Andrew Critchlow, mostró que las sanciones en contra de Rusia están matando a Europa y lanzó una severa advertencia de que la línea dura encabezada por el primer ministro británico David Cameron y el Presidente Barack Obama en el G20 en contra del Presidente Vladimir Putin pudiera tener consecuencias serias.

Critchlow advirtió que "el peligro para la economía global es que la disputa entre Occidente y Rusia, que ahora se describe generalizadamente como una nueva Guerra Fría, va a actuar como un freno al crecimiento durante muchos años. Es muy improbable que las medidas que se acordaron en el G20 para alentar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) global en 2%, en 1,250 millones de libras esterlinas para el 2018, se pueda lograr si se mantiene en el congelador a un país del tamaño de Rusia, la octava economía más grande del mundo".

Si bien las sanciones no han dañado a la economía de Estados Unidos, escribe, ciertamente han afectado a Europa, cuyo comercio con Rusia "se cuadruplicó en la última década a alrededor de $335 mil millones de dólares, y muchas compañías ven ahora a ese país como uno de sus mercados de exportación en mayor crecimiento y más importante. Se considera que las exportaciones a Rusia representaban el 0.6% del PNB de Europa antes de que se impusiera la ronda actual de sanciones". Agregó que esto sucede mientras que el "propio edificio económico de Europa empieza a derrumbarse... Discutiblemente, Europa necesita más los petrodólares de Rusia que lo que Rusia necesita un bloque económico disfuncional de 27 naciones que se están peleando entre ellas sobre si deben permanecer juntas" en referencia a la Unión Europea.

Es más, las sanciones "han tenido un impacto limitado sobre Rusia hasta ahora. Las últimas cifras muestran que la economía rusa creció un 0.7% en el tercer trimestre año con año, por encima del crecimiento general previsto para Rusia de 0.3%.

"Ciertamente, si el objetivo era hacer que el señor Putin pareciera estar aislado del escenario mundial con el fin de hacerlo menos popular en casa, no ha funcionado, y también muestra un profundo malentendido de la forma de pensar rusa. Una nación que soportó el derramamiento de sangre de Stalingrado y casi medio siglo de aislamiento económico después del fin de la Segunda Guerra Mundial, no es probable que sea la primera en cejar en el enfrentamiento actual con Occidente. En verdad, la popularidad del señor Putin en casa nunca había sido mayor.