Ya no queda ni algo 'casi tan bueno como la Glass-Steagall'

13 de diciembre de 2014

13 de diciembre de 2014 -– El mentado proyecto "cromnibus" o sea la ley de gasto público recién aprobada, calificada como "píldora venenosa", deroga la Sección 716 de la ley Dodd-Frank. Esta sección era la protuberancia ya muy recortada y limada de lo que fue la enmienda que introdujo la senadora Blanche Lincoln en 2010, la y que exigía los bancos de Wall Street el requisito de que TODAS sus transacciones de derivados se deberían hacer en subsidiarias separadas, y capitalizadas por separado. Por eso cuando empezó se le decía que era algo "casi tan bueno como la Glass-Steagall".

La Glass-Steagall no permitía, y no permitiría ahora a los bancos comerciales que están en el Sistema de la Reserva Federal que realicen transacciones con derivados, excepto para inversiones en contratos a futuro y de opciones a nombre de sus clientes y con el dinero de sus clientes (en los casos de bancos autorizados para hacer "gestión de capital"). Pero no les permitiría ninguna conexión a los corredores de valores ni de derivados, ya sea por gestión compartida, o por capitalización ni siquiera para prestarles para hacer la transacción.

La enmienda Lincoln se aprobó en la ley del Senado luego de una larga pelea, porque se le opusieron la Casa Blanca de Obama y Barney Frank, y después fue eliminada cuando se juntaron el proyecto de la Cámara de Representantes y el del Senado. Se le sustituyó con la mentada Sección 716, y luego se decía que esa sección junto con la Regla de Volcker eran "tan buenas como la Glass-Steagall".

Los bancos que estaban hacienda TODAS sus transacciones de derivados en sucursales aseguradas por la Corporación Federal de Seguros a los Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), como el Morgan Stanley y el Goldman Sachs, a los cuales se les ha otorgado el estatus de compañías matrices, crearon unidades ficticias de "banca comercial" y movieron sus cuentas de transacciones en derivados allí, pero bajo la Sección 716 tendrían sacar algunas categorías de esos derivados y colocarlos en unidades separadas que no estén aseguradas por la FDIC. Esto suman un total de más o menos $35 a $40 billones de dólares nominalmente (de un total de más de $700 millones de dólares en derivados que tienen esos bancos), tomando los cálculos del Banco de Pagos Internacionales. Los derivados en especulación en materias primas, por ejemplo, suman de $25 a $30 billones de dólares, y Goldman, Morgan Stanley, y Citibank tienen la mayor parte. De los derivados relacionados a permutas de cobertura de deuda, es JPMorgan Chase quien tiene la mayor parte.

El economista del MIT y experto bancario Simon Johnson, aclaró el miércoles 11 que "bajo la Sección 716, las permutas de tasas de interés, los derivados en divisas internacionales, y los de cobertura de créditos, pueden quedar en las cuentas del banco no asegurado. Esos son derivados casi todos. Y que los bancos compensen el riesgo utilizando derivados está permitido definitivamente", por la Sección 716 [énfasis nuestro]. Thomas Hoenig, el vicepresidente de la FDIC, dijo lo mismo en una declaración donde planteó su objeción a la derogación de la Sección 716 el 11 de diciembre.

Así que, todavía bajo esta disposición supuestamente "tan Buena como la Glass-Steagall", más del 90 por ciento de los derivados financieros las tienen los bancos asegurados por la FDIC. Esto significa que en caso de una crisis, están aseguradas por los contribuyentes. Y así están todavía todos los fondos mutuales que controlan estos bancos y los bancos fantasmas.

Pues resulta que ahora Wall Street ha dejado en claro que incluso esa protección, no es suficiente y que quieren más seguros pagados con el dinero de los contribuyentes para cualquier caso de rescate. ¿Por qué? Para empezar los $35 a $40 billones en derivados que la finada Sección 716 excluía de los rescates con dinero público, son los derivados más riesgosos que tienen los grandes bancos. Y de esa cantidad, de $5 a $10 billones corresponden a las apuestas financieras en derivados relacionados al petróleo y gas, que enfrentan un estallido en el futuro inmediato debido al repentino desplome en el precio del petróleo. Ahora los van a rescatar con la nueva ley de gasto público que mando aprobar Obama y el liderato republicano.

A menos que, ahora sí, aparezca la verdadera Ley Glass-Steagall.

Algunos intervenciones destacadas

MAXINE WATERS: El periódico The Hill destacó el jueves 11 que: "Con apenas horas antes del momento programado para cerrar al gobierno, los demócratas lanzaron una campaña organizativa para contrarrestar el llamado hecho por Obama y otros funcionarios de la Casa Blanca para apremiarles a que aprueben el proyecto" de gasto público.

"No queremos que nos vengan a convencer de que nomás porque lo hizo el presidente o cualquier otro vayamos a apoyar un proyecto que... le entregará un enorme regalo a Wall Street y a los banqueros que causaron que este país casi cayera en una depresión" dijo Waters. "Así que me opongo a eso, y vamos a pelear".

Waters dijo que ella y otros representantes que se reunieron en su despacho, incluyendo al presidente de la Junta Demócrata, Xavier Becerra (California), "nos repartimos una lista de miembros" y les llamamos para que se opongan al proyecto y que se opongan a Obama, informó The Hill.

"Estamos peleando con quien sea que esté tratando de convencer a la gente para que vote a favor de este proyecto", dijo Waters. "Si el presidente lo está hacienda, no nos gusta eso, y le estamos diciendo a nuestros miembros, 'no se dejen intimidar por nadie' ".

Luego de la cerrada votación, Waters atacó de nuevo a Obama y al presidente de JP Morgan Chase: "Yo se que el presidente estaba presionando y que el apoyaba este proyecto, y yo se que Jamie Dimon estaba presionando", dijo Waters, según informó el Wall Street Journal. "Esa es una mezcla curiosa".

NANCY PELOSI: En su discurso en el pleno de la Cámara de Representantes, y en el mensaje que envió a sus colegas la líder de los demócratas en la Cámara, les dijo: "Es claro que con este receso en la sesión que los republicanos no tienen votos suficientes para aprobar el cromnibus", informó el periódico Politico el jueves 11.

"Se nos pide que votemos for un peligro moral. ¿Por qué se incluye algo así en una ley de presupuesto? Porque era el precio a pagar para que se aprobara una ley de gasto público... Esto es un chantaje, es pedir un rescate. No se aprueba un proyecto a menos que Wall Street consiga su protección de los contribuyentes".

"Nos están chantajeando, chantajeando, para votar una ley de gasto público. Yo no voy a poner el nombre de mis representados, de mi distrito, al pie de este proyecto", dijo Pelosi en su discurso en el pleno de la Cámara, según informó Politico.

ALAN GRAYSON, representante demócrata de Florida, le dijo a Zach Carter del Huffingon Post, quien dio a conocer lo que sucedía, que se trataba de "un buen ejemplo de delirios asesinos del capitalismo".

Decenas de otros demócratas hicieron llamadas telefónicas y se movilizaron para impedir que se incluyera la disposición para salvaguardar las apuestas con derivados, y varios le dijeron a Warren y a otros que "este es otro momento para la Glass-Steagall", cuya versión del siglo 21 promueve la senadora Warren.

SEN. CARL LEVIN, demócrata de Michigan, dijo en el pleno del Senado el miércoles 10 que no solo se opone a la disposición que protege los derivados financieros, sino que señaló directamente a JPMorgan Chase. "Hace un par de años, JPMorgan Chase perdió miles de millones de dólares en una mala apuesta en los mercados de derivados de deuda. La Subcomisión Permanente de Investigaciones, que yo presido, hizo una amplia investigación y emitió un informe bipartidista de 300 páginas... El corretaje de riesgo de JPMorgan que hace su banco fue un desastre, que le costó al banco más de $6,000 millones, y en todo momento estuvo recibiendo el subsidio de los contribuyentes".

SEN. DAVE VITTER, republicano de Luisiana, dijo que el proyecto era "regalo de navidad para los mega bancos y para Wall Street", según informó el blog noticioso TruthOut.

Una fuente bien colocada en Washington, DC, dijo que podría parecer que Wall Street ganó en el corto plazo, pero esto solo abre la puerta para ir de frente con la Glass-Steagall. "La ley Dodd Frank es pura basura que se debe derogar por completo", dijo. "Esta votación le da más urgencia y claridad a la Glass-Steagall. Ya no hay nada que esconder, y esto se ver reflejado en la población".