Una enérgica Presidenta brasileña pone en su lugar a los perros de la prensa

19 de noviembre de 2014

18 de noviembre de 2014 — En conferencia de prensa después de la cumbre del G20 y antes de abandonar Brisbane, Australia, el domingo 16, la Presidenta de Brasil Dilma Rousseff se mantuvo firme frente al ataque de una manada de perros de ataque de la prensa brasileña que le ladraban a nombre de los intereses transatlánticos que todavía buscan algún ángulo para tratar de socavar su victoria en las elecciones presidenciales de octubre.

Rousseff desechó un ataque provocador en contra de las relación estratégica de Brasil con Rusia, su compañero miembro en el BRICS, proveniente de un reportero de SBT que le exigió que contestara el llamado del ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania a Brasil para que denuncie la "intervención" de Rusia en el este de Ucrania. Brasil no tiene y no va a tomar ninguna posición con relación a esto, respondió Rousseff; no es del interés del gobierno brasileño comentar sobre ninguno de los problemas internos de Ucrania. Cuando el periodista alegó que "toda la evidencia apunta a que fueron rebeldes armados por Rusia" los que derribaron el avión de Malasia Airlines MH17, respondió: "Eso no es cierto". Nadie sabe lo que sucedió con la aeronave y "no existe ninguna evidencia tangible"que respalde esa acusación.

Rousseff desestimó su reunión con Obama en los pasillos de la reunión del G20 en Brisbane, por insignificantes, y los calificó de "conversaciones muy informales... nada sistemático". La prensa había estado exagerando que la reunión iba a dar como resultado que se reprogramara la visita de Estado del 2013 de Rousseff a EU, que ella canceló hasta que Obama le diera garantías a Brasil de que se había puesto fin al espionaje de líderes e intereses brasileños por parte de la NSA. Rousseff dijo que todavía siguen las pláticas sobre una posible visita entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y el Departamento de Estado pero que se tiene que tomar en cuenta que "ellos acaban de pasar por un proceso electoral, ¿no?"

Rechazó las exigencias de que instrumente recortes presupuestales generalizados, y argumentó que la Unión Europea (UE) ha probado que los ajustes que restringen la demanda no funcionan.

En cuanto al gran caballito de batalla para tratar de sacarla del cargo —la guerra política y financiera que se libra en contra de la compañía petrolera estatal, Petrobras, usando un escándalo de corrupción— Rousseff dijo que los corruptores, así como también los corruptos, van a ser castigados pero que la compañía petrolera estatal en sí no es el problema. ¿Recuerdan ustedes a Enron? preguntó. También han agarrado a las compañías privadas en actos de corrupción.