La propaganda en contra de las naciones del BRICS se vuelve cada vez más agresiva

3 de noviembre de 2014

3 de noviembre de 2014 — Como advirtió Lyndon LaRouche en días recientes, el mundo está más cerca que nunca de una guerra termonuclear. Esto se ve claramente reflejado en la agresiva escalada de la propaganda de guerra en contra de las naciones del BRICS, como se muestra en el artículo vicioso firmado por una vocera del Consejo de Relaciones Exteriores, que hace un llamado por una movilización militar, guerra económica y subversión con "revoluciones de color" en contra de China, en represalia en contra de los esfuerzos de Xi Jinping por crear una nuevo paradigma económico y estratégico sobre el planeta. Junto con esto se han producido amenazas de muerte apenas veladas en contra de la recientemente reelecta Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en un artículo de la revista Economist de Londres, titulado "Dura de Morir Dilma".

Consejo de Relaciones Exteriores exige confrontación militar con China para detener a la Nueva Ruta de la Seda

Elizabeth Economy, la directora de Estudios sobre Asia del Consejo de Relaciones Exteriores (CRE), publicó un artículo firmado en donde pide una movilización militar para confrontar a China y parar el proceso de una Nueva Ruta de la Seda que inició el Presidente Xi Jenping, a quien ella describe en el título de su artículo en Foreign Affairs como "el Presidente Imperial de China" (bastante cinismo de la jefa para Asia del principal equipo imperial de peritos de Londres en Estados Unidos).

Economy no esconde el hecho de que su objetivo es la Nueva Ruta de la Seda, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura y los BRICS. Escribe:

"Para Xi, todos los caminos llevan a Beijín, figurativa y literalmente. Ha revivido el concepto antiguo de la Ruta de la Seda —que conectaba al imperio chino con Asia Central, el Medio Oriente e incluso con Europa— para lo cual propone una enorme red de ferrocarriles, oleoductos y gasoductos, carreteras y canales que seguirían el contorno de la vieja ruta. La infraestructura, que Xi espera que financien y construyan los bancos y compañías chinas, permitiría más comercio entre China y buena parte del resto del mundo, Beijín también tiene considerado construir un ferrocarril de alta velocidad de casi 8,100 millas que conectaría a China con Canadá, Rusia y Estados Unidos a través del Estrecho de Bering. Hasta el Ártico se ha convertido en el patio trasero de China: eruditos chinos describen a su país como un Estado cerca del Ártico.

"Junto con la nueva infraestructura, Xi también quiere establecer instituciones nuevas que apoyen la posición de China como líder regional y global. Ha ayudado a crear un nuevo banco de desarrollo, operado por los países del BRICS que desafían la primacía del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Y ha promovido el establecimiento del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, que le va a permitir a China convertirse en un financiador líder del desarrollo regional. Estos dos esfuerzos marcan el deseo de Xi por capitalizar las frustraciones ante la indisposición de Estados Unidos a hacer más representativas las organizaciones económicas internacionales para los países en vías de desarrollo".

Después arroja la bomba, donde hace un llamado para una movilización de las fuerzas armadas de Estados Unidos, guerra económica y con una "revolución de color" subversiva: "La retórica nacionalista y la postura militar incisiva de Xi representa un desafío directo a los intereses estadounidenses en la región y requiere una respuesta vigorosa. La búsqueda de un nuevo equilibrio, o pivote, por parte de Washington en Asia representa algo más que una simple respuesta al comportamiento más incisivo de China. Refleja también los valores sobre política exterior más preciados de Estados Unidos, y los derechos humanos básicos. Sin un pivote fuerte, el papel de Estados Unidos como potencia regional va a disminuir y se le van a negar a Washington los beneficios de un compromiso más profundo con muchas de las economías más dinámicas del mundo. Por lo tanto los Estados Unidos deben respaldar el pivote con una fuerte presencia militar en el Asia Pacífico para disuadir o contrarrestar la agresión china; alcanzar un consenso y después ratificar el TPP; y fomentar programas estadounidenses de apoyo a las instituciones democráticas y de la sociedad civil en lugares como Camboya, Malasia, Myanmar y Vietnam, en donde la democracia es incipiente pero está creciendo".