Evo Morales y el Papa Francisco denunciaron al 'imperio del dinero' y exhortaron a los pobres a que "hagan la historia"

31 de octubre de 2014

31 de octubre de 2014 — El Papa Francisco aprovechó la oportunidad de un discurso que dio ante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que se llevó a cabo del 27 al 29 de octubre en Roma, Italia, para abordar la injusticia del orden mundial actual, y para apelar a los asistentes a que asuman el protagonismo de conseguir soluciones a esto, en vez de entregarse sumisos a su suerte. Es claro que el Papa, personalmente, es también un protagonista clave, en medio de la grave crisis estratégica que enfrenta la humanidad.

El encuentro que fue organizado por el Consejo Pontificio Justicia y Paz, reunió a representantes de algunos de los sectores más pobres y más vulnerables del planeta, que están siendo pisoteados por el actual sistema imperial: campesinos, trabajadores del sistema informal, quienes no tienen techo, campesinos que no tienen tierra, y diversos grupos étnicos, religiosos y minoritarios de los cinco continentes.

El único jefe de Estado invitado fue Evo Morales, quien fuera líder de los cocaleros, y quien como Presidente de Bolivia viene dando la pelea contra los buitres financieros del imperio británico logrando un crecimiento económico impresionante, centrado en la ciencia y la tecnología para elevar el nivel de vida de la enorme población indígena de su país. Durante la conferencia, Morales tuvo una reunión informal con el Papa Francisco, y recibió una entusiasta bienvenida y un fuerte aplauso cuando habló de la necesidad de acabar ya con el hambre en el mundo, en particular subrayando la necesidad que tienen las naciones en desarrollo de desarrollar sus capacidades científicas y tecnológicas, dando a conocer algunos de los logros alcanzados por su gobierno en este respecto.

En su discurso ante los asistentes, el Pontífice señaló cuales son las líneas de batalla en esta crisis estratégica, planteando qué quiere decir hablar de solidaridad. Sobre la pobreza, el Papa Francisco señaló en su discurso que "no se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos".

La solidaridad, subrayó, "es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos, sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares".

Se ha generado "la cultura del descarte", señaló, y explicó que "esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana". Y subrayó: "Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creara para que fuera el dominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios Dinero, sucede esta trastocación de valores".

"Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se le ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia, se ha globalizado la indiferencia", subrayó el Papa Francisco. Pero, añadió el Papa, los pobres no están resignados a quedarse con los brazos cruzados, esperando por soluciones que nunca llegaron. Quieren ser protagonistas, quieren protestar, y el Pontífice les dijo "Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en la lucha". Y añadió: "Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que los lean, que lean las bienaventuranzas".