La destitución de Obama es una cuestión existencial para la supervivencia de la humanidad

22 de octubre de 2014

22 de octubre de 2014 -– La absoluta falta de liderato del Presidente Obama en la pelea contra la pandemia del Ébola que amenaza con la muerte a miles de millones de personas en los próximos meses y años, llegó al punto en que la misma supervivencia de gran parte de la humanidad depende de su destitución inmediata del cargo. Tan reciente como este sábado en su discurso semanal transmitido por radio, el Presidente mintió al pueblo estadounidense, afirmando que "el Ébola es realmente una enfermedad de muy difícil contagio. No se transmite a través del aire como la gripe. No es que solo por viajar en un avión o en un autobús te vas a contagiar. La única manera en la que una persona puede contraer esta enfermedad es teniendo un contacto directo con los fluidos corporales de alguien que ya muestra síntomas de esta".

Comparen estas mentiras con las advertencias que hizo el general Martin Dempsey, [1] Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y el general John F. Kelly, jefe del Comando Sur, quien de forma explícita advirtió sobre la posibilidad de que la enfermedad se propague por el aire y advirtió que a menos de que el virus del Ébola se contenga en África occidental, muy pronto se va a diseminar al Caribe, a Suramérica, a Centroamérica y luego a Estados Unidos.

Si el Presidente Obama no fuera un peón de las fuerzas genocidas del imperio británico, que promueve deliberadamente la reducción de la población por medio de (en palabras de Bertrand Russell) "una Peste Negra en cada generación", Estados Unidos habría asumido el liderato, en asociación con Rusia, China, India y algunas naciones destacadas de Europa, en una gran movilización científico-militar para acabar con la enfermedad del Ébola. Al nombrar al pirata de la política (y ex oficial mayor de Al Gore) Ron Klain como el nuevo "Zar del Ébola", una vez más deja en claro Obama que está más interesado en colocar a un político taimado en vez de un militar serio o a un profesional de la salud pública para conducir un esfuerzo global.

Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos ni siquiera tiene un Cirujano General. El Presidente Obama podía haber nombrado a la persona que ha postulado para Cirujano General al puesto de Zar del Ébola. Podía haber nombrado a un ex jefe del Comando Conjunto como Colin Powell. En definitiva, su estrategia no está lejos de ser una posible sentencia de muerte para millones de estadounidenses si no logramos derrotar a la pandemia del Ébola, ya.

Como han advertido por meses el Doctor Michael Osterholm y otros especialistas de la salud y de enfermedades infecciosas, para derrotar a la epidemia del Ébola en África occidental se necesita una movilización tipo militar, antes de que esta se propague fuera de control. El domingo en la mañana en el canal de televisión Fox TV, el doctor Osterholm hizo un llamado para hacer una movilización militar de ayuda similar a la del puente aéreo a Berlín por medio de la cual se hizo llegar provisiones médicas, personal, y otra ayuda clave de higiene y nutrición a zonas de riesgo.

Estados Unidos solo, tiene cientos de aviones de carga de la Fuerza Aérea y en otros servicios que podrían estar haciendo viajes para entregar provisiones vitales y personal en Liberia, Sierra Leona, y Guinea, donde la tasa de mortandad entre las víctimas del Ébola que se conocen es de 70% a 90% en la mayoría de los sitios en esa zona. Estados Unidos, Rusia, China, Japón, y varios países de Europa tienen barcos hospitales que podrían enviarse a la costa de África occidental (los tres países que son zonas álgidas tienen costa) en menos de una semana, para crear una red de instalaciones hospitalarias de emergencia que servirían como instalaciones de cuarentena. Hasta ahora, solo un puñado de efectivos estadounidenses han llegado a África occidental y se han instalado unos cuantos hospitales móviles. El vector de la enfermedad se está propagando mucho más rápido que la respuesta internacional.

En Estados Unidos, hay tan solo cuatro instalaciones Nivel IV preparados para un peligro bacteriológico, hay muchos hospitales escuela en los que se están haciendo investigaciones para la defensa de un ataque bacteriológico, y en los que se está desarrollando una vacuna. Todos esos hospitales se podrían mejorar para que en un período de 72 horas puedan recibir pacientes infectados de Ébola.

Chuck Hagel, Secretario de Defensa, emitió una orden el domingo asignándole a militares especialistas que trabajen con las autoridades civiles en una respuesta rápida en caso de que haya más casos en Estados Unidos. Pero hasta ahora, solo un número de 40 funcionarios del ejército será asignado a éste esfuerzo de respuesta rápida.

Mucho antes de que se desatara la crisis del Ébola, el Presidente Obama cometió delitos y faltas graves que justifican su juicio político. Todos y cada uno de esos delitos —incluyendo su persistente negativa a ir al Congreso para pedir la autorización para hacer la guerra contra el Estado Islámico en Iraq y en Siria— todavía son artículos de juicio político. Su negativa descarada a tomas acciones en contra del Ébola hace de su salida una cuestión existencial para los estadounidenses y para toda la humanidad.