Una elección de vida o muerte entre dos sistemas: Los BRICS y la revolución científico-económica que cambiará al mundo

20 de octubre de 2014

20 de octubre de 2014 – Este es el título de la declaración que está circulando el Movimiento Ciudadano LaRouchista (Mocila) en México, así como el Movimiento LaRouche España (MLE) en España, y otras organizaciones larouchistas en Iberoamérica. Enseguida el texto íntegro:

La misma semana de principios de octubre en que se reunieron en Washington, DC, el Grupo de los 20, el FMI y el Banco Mundial, se dieron cita también los representantes del grupo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) para analizar la instrumentación del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS, creado en julio de 2014 durante la cumbre del BRICS en Brasil.

Estas dos reuniones casi simultáneas en Washington resumen la situación que enfrenta la humanidad, una elección de vida o muerte entre dos sistemas:

** El sistema moribundo de la banca transatlántica centrada en la City de Londres y Wall Street, que intencionalmente ha desatado una Nueva Era de Tinieblas de guerras, epidemias como el Ébola y depredación económica para tratar de defender su sistema moribundo; o

** El nuevo sistema emergente de los BRICS y países asociados, que representan a la mitad de la humanidad y que están desatando una revolución científica-económica que cambiará al mundo.

En ese sentido, el momento actual representa lo que el poeta alemán Federico Schiller caracterizaba como un "momento preñado", un momento en el que si no se ofrece el liderazgo para avanzar a la humanidad, el resultado es la destrucción trágica de la misma.

O como lo dijera el entonces presidente de México, José López Portillo, en un histórico discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en octubre de 1982: "No sigamos en este círculo vicioso. Podría ser el principio de un nuevo oscurantismo medioeval sin posibilidades de renacimiento… No podemos fracasar. Hay lugar al tremendismo. Está en juego no sólo el legado de la civilización, sino la sobrevivencia misma de nuestros hijos, de las futuras generaciones, de la especie humana. Hagamos posible lo razonable".

La realidad actual, que demasiadas personas se rehúsan a reconocer, es que la región transatlántica es un sistema moribundo, que sigue intentando imponerse sobre el resto del mundo. El régimen del FMI y el Banco Mundial abandonó desde hace mucho tiempo el propósito de Franklin D. Roosevelt de emplear los métodos del Sistema Americano de desarrollo económico después de la Segunda Guerra Mundial, en oposición al genocida sistema imperial británico. La continuación de su existencia solo produce peores pesadillas de austeridad genocida, enfermedades epidémicas como el Ébola y guerras perpetuas a diario. Es un sistema antihumano opuesto por completo al verdadero propósito de desarrollo de la humanidad y a la utilización de las capacidades creativas de la humanidad para dominar las leyes del universo y ejercer dominio sobre el universo físico mediante la ciencia y la tecnología.

En contraste con este dantesco sistema moribundo, está surgiendo un nuevo sistema planetario con centro en los países del BRICS. Frente al hecho de que el sistema del FMI y el Banco Mundial se rehúsa a retornar al propósito original del sistema de la posguerra de Bretton Woods de Roosevelt, estas naciones han tomado la iniciativa para crear la semilla de un nuevo sistema, como el que ha promovido desde hace tiempo el connotado economista estadounidense Lyndon LaRouche, para sustituir al sistema del FMI y del Banco Mundial que están financiera y moralmente en bancarrota (ver "LaRouche’s 40 Year Record, A New International Economic Order" en LaRouchePAC.com).

Desde su última reunión a mediados de julio en Brasil, las naciones del BRICS han lanzado una ofensiva global, no solo para desarrollar a sus naciones y pueblos, sino para ofrecer al resto del mundo la oportunidad de hacer realidad sus aspiraciones para el desarrollo. Otras naciones con verdaderos líderes comprometidos con sus pueblos y con la humanidad en general, como Argentina y Egipto, se han unido a la pelea, aunque formalmente no son miembros del BRICS. Argentina, en particular, ha dado un ejemplo político y moral de cómo se puede resistir la depredación de los fondos buitre, defender la soberanía y restablecer una misión nacional de desarrollo industrial en base a tecnologías de punta.

Mientras que la región del transatlántico y Japón han abandonado la ciencia y la tecnología y de este modo han abandonado el futuro para la humanidad, y en especial para los jóvenes que sufren de un desempleo crónico, las naciones del BRICS y sus dirigentes se han comprometido con una política de desarrollo. El primer ministro de India, Narendra Modi, hizo un llamado recientemente para crear un movimiento de masas en la tradición de Mahatma Gandhi y de Martin Luther King, Jr., esta vez con la meta central de lograr el verdadero desarrollo. Los indios no solo lograron poner un satélite en la órbita de Marte en su primer intento, sino que han lanzado un programa llamado INSPIRE para motivar a los jóvenes indios a participar en su programa espacial. Los chinos se han comprometido a un programa lunar orientado a explotar el helio-3 para utilizarlo como combustible para la energía de fusión. En sí, esto representa un compromiso a dominar las leyes del sistema solar, algo que Estados Unidos ha abandonado por completo desde el asesinato de Kennedy. Y los rusos han ofrecido colaborar con diversas naciones en el desarrollo de la energía nuclear para fines pacíficos. (Ver http://espanol.larouchepac.com/eir_pages/2014/brics)

La característica de los BRICS en su conjunto no es geopolítica, como sí lo son Estados Unidos, Europa y Japón bajo el dominio del imperio británico. Mientras que Occidente ha abandonado efectivamente el principio del Tratado de Westfalia —-el actuar en provecho del otro—- el principio que terminó con la Guerra de los Treinta Años en los 1600, el principio de los BRICS es fomentar la creatividad per se para los demás.

En tanto que el mundo enfrenta una expresión moderna de los cuatro jinetes del Apocalipsis –derrumbe financiero, enfermedades epidémicas, inanición y guerra perpetua que bien podría conducir a una extinción termonuclear— solo hay una salida. Las naciones del sistema transatlántico, en particular Estados Unidos, tienen que reconocer que han perdido el rumbo y tienen que unirse a lo que los BRICS han iniciado a escala mundial.

México, por ejemplo, tiene que elegir entre avanzar con acuerdos ambiciosos con China para la construcción de un ferrocarril transístmico entre dos superpuertos que se construirían en Coatzacoalcos, Veracruz y Salina Cruz, Oaxaca, que formaría la base de un corredor industrial de alta tecnología a lo largo de este "canal seco"; o de seguir con las políticas de austeridad de Wall Street, que han entregado la nación al narcotráfico internacional y a los grandes bancos de la City de Londres y Wall Street que controlan ese tráfico.

España, por su parte, tendrá que elegir entre convertirse en el puente del Puente Terrestre Mundial —o la Nueva Ruta de la Seda, como le dicen los chinos— a África, tal y como han propuesto el Instituto Schiller y el Movimiento LaRouche España; o ser el puente por el que las peores epidemias que la humanidad ha conocido desde la Peste Negra del siglo 14, como la del Ébola, se extienden de África a Europa continental, y de ahí a todo el planeta.

Debemos dejar de evadir la realidad y dejar de mentirnos a nosotros mismos. Si no, como el protagonista de una tragedia clásica, moriremos debido a nuestros propios delirios autodestructivos y nuestra cobardía. En última instancia, ¡la opción es tuya! ¡Elige la unión a los BRICS para una paz basada en el desarrollo!