Ébola en España: el verdadero virus son las políticas del gobierno

17 de octubre de 2014

17 de octubre de 2014 — Las fuerzas armadas de España propusieron en agosto pasado, en discusiones dentro del gobierno sobre cómo manejar el primer caso del misionero español en África infectado con el Ébola, que los expertos militares en materia nuclear, bacteriológica y química (NBQ), especialmente entrenados y cualificados internacionalmente, se hicieran cargo de la gestión de los casos de Ébola en España, informó el 10 de octubre El Confidencial Digital. Esa propuesta fue rechazada por el gobierno, prefiriendo enviar al misionero a que recibiera tratamiento en el Hospital Carlos III en Madrid, a cargo del ministerio de Sanidad, en donde estuvo localizada la unidad de enfermedades infecciosas más avanzada de España hasta hace un año, cuando se desmanteló y se dispersó su personal especializado con el fin de recortar costos y vender partes completas del sistema nacional de salud pública a intereses privados.

El resultado era predecible: el despliegue de personal no entrenado, con un video de 20 minutos con instrucciones o sin instrucciones en lo absoluto, llevó al primer caso de contagio con Ébola en Europa. El director de Sanidad del gobierno de Madrid, Javier Rodríguez se negó a asumir responsabilidades, acusando a la asistente de enfermera infectada primero de mentir y después de ser incompetente, afirmando desdeñosamente que "no se necesita una maestría para saber cómo ponerse y quitarse" el equipo de protección personal.

Expertos militares NBQ furiosos le dijeron a El Confidencial Digital que sus equipos practican ponerse y quitarse el equipo de protección cientos de veces, con un oficial detrás de ellos que les marca cada error, "si este fuera un caso real, estarías muerto". Un curso teórico de un par de horas está muy lejos de ser algo adecuado, e incluso con entrenamiento, se necesitan dos personas cuando alguien se está poniendo o quitando el equipo, para garantizar que no ocurran errores. El uso prolongado del equipo NBQ es sicológica y físicamente extenuante; después de usarlo durante 8 horas seguidas, y luego "debes quitártelo y desinfectarlo mientras te mueres de ganas por rascarte o te cae el sudor por la cara", explicaron los expertos. Compararon lo que sucedió en el Hospital Carlos III, con el hecho de que el primer misionero fue transferido de regreso a España por un equipo militar NBQ y nadie resultó infectado, a pesar de las largas horas de confinamiento cerrado con un paciente altamente contagioso.

Es más, ningún oficial pensaría en permitirle a su gente regresar a su casa, después de haber estado en contacto con material potencialmente letal, como se hizo con el personal de enfermería, dijo.

"El verdadero virus es la política de este gobierno y la de todos los presidentes y consejeros de sanidad de las comunidades autónomas, que están destrozando la sanidad pública a base de privatizaciones", denunciaron en una declaración la semana pasada 500 doctores, enfermeras y trabajadores de la salud mientras protestaban en La Rioja. Ninguna parte de España está preparada para hacerle frente al Ébola, advirtieron, con las políticas de austeridad y privatizaciones.