Ziegler demanda que se ponga fin al orden mundial "caníbal"

11 de octubre de 2014

11 de octubre de 2014 — Jean Ziegler, el enérgico vicepresidente de Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, quien acaba de ser nombrado jefe de la comisión investigadora del Consejo sobre los crímenes de los fondos buitres, caracterizó sin rodeos al sistema trasatlántico como "un 'orden caníbal", un orden "absurdo y mortífero" producto de la "tiranía mundial del capital globalizado, de una oligarquía formada por sociedades transnacionales, cuyo único principio es la maximización de la ganancia, que concentran en sus manos el poder político y económico, imponiendo un 'orden caníbal' en el mundo, un orden absurdo y mortífero".

Ziegler hizo estos comentarios en la entrevista con el periódico El Mundo de España publicado el pasado 24 de julio del 2014.

"¿ Por qué lo llamo 'orden caníbal'? Porque las víctimas que causa son perfectamente evitables. Basta con un solo ejemplo: el hambre crónica, la desnutrición que causa una enorme mortandad en el mundo, sería fácilmente evitable. Bastaría con que hubiera voluntad internacional para darle fin", señaló.

Ziegler especificó que el califica el hambre en el mundo "una forma de crimen organizado" por una razón: "Cada niño que muere de hambre en el mundo es asesinado. La masacre del hambre responde a un mecanismo criminal, empezando por la libre especulación en Bolsa con los alimentos (maíz, trigo y arroz) que suponen el 75 por ciento del consumo global".

Ziegler rechazó las protestas de El Mundo de que decir la verdad da una visión pesimista del futuro:

"No, de ningún modo. El futuro depende de nosotros, de que sepamos actuar y resolver los problemas... Conocer al enemigo significa identificar al mecanismo que mata, que determina ese 'orden caníbal', para superar la ideología absurda del neoliberalismo, creada al servicios del gran capital. Combatir al enemigo supone provocar una insurrección de conciencias y organizarse. Este orden del mundo es verdaderamente intolerable. Pero nosotros podemos cambiarlo en función de la esperanza, de la justicia, de la solidaridad, de la libertad que cada uno lleva en sí. Disponemos de los mecanismos democráticos para lograrlo. Y si no lo hacemos ya, si no somos capaces de quebrar el 'orden caníbal' mundial, si no conseguimos someterlo a normas éticas internacionales y restablecer la soberanía de los Estados, mañana el mundo será una jungla".