Fernández señala a los británicos en la guerra financiera contra Argentina; por las amenazas de muerte "miren hacia el Norte"

4 de octubre de 2014

4 de octubre de 2014 — En tres discursos diferentes que dio la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el martes 30 de septiembre en el palacio presidencial, la Casa Rosada, hizo una contundente denuncia del gobierno de Obama, sus aliados los fondos buitre, y de sus colaboradores en el país, por intentar desestabilizar o derrocar a su gobierno, e incluso arrestarla o asesinarla, como ya han hecho con otros líderes extranjeros que no son de su agrado.

De forma notable, ella identificó el pedigrí británico de los grupos locales de productores de granos que se niegan a exportar, y a ciertas facciones del sector industrial y financiero quienes, afirmó ella, operan con los fondos buitre "en un movimiento de pinzas" para forzar una devaluación, desestabilizar a su gobierno, y por último suprimir todos los programas sociales que se han promulgado en el transcurso de la década pasada.

"Me hacen acordar", dijo la Presidenta argentina, "a aquellos argentinos que venían con la flota franco inglesa en los barcos, en la Vuelta de Obligado", la batalla naval de 1845 cuando invadieron a Argentina para imponer al país el libre comercio, pero los repelió el ejército patriota de Juan Manuel Rosas. Esos argentinos que vinieron entonces en la flota franco inglesa, "a pelear contra los intereses de su propio país" son como sus homólogos modernos, que "parece que vinieran volando con los buitres para entrar acá y provocar de vuelta miseria en la gente y destruir todo lo que se ha logrado".

La Presidenta advirtió que su gobierno va a "hacer lo que hay que hacer" contra los grupos financieros especuladores y monopolistas que están inmersos en "delitos financieros".

Fernández calificó la sentencia del juez Thomas Griesa, quien declaró a Argentina en "desacato", como un asalto sin precedentes a la soberanía de su nación, el cual no es de sorprender que lo hizo a solo un día de que Argentina, siguiendo la ley que fue aprobada en el Congreso argentino, depositara $161 millones de dólares en la cuenta del nuevo fideicomiso reestructurado, Nación Fideicomisos, para pagarle a los tenedores de bonos el 30 de septiembre. Ella señaló de manera explícita que el gobierno actuó en concordancia con su soberanía y la Constitución del país, la cual, recordó la Presidenta Fernández, tuvo como modelo la de Estados Unidos y en su sistema presidencial, y claramente establece la separación de poderes y responsabilidades entre cada una de las ramas del gobierno.

¿Con qué derecho, reclamó Fernández, puede una corte de Estados Unidos intervenir en los asuntos internos de Argentina para dictar lo que su Congreso puede o no puede hacer? "Pero yo no soy ingenua", agregó la Presidenta, "todo esto no es casual, todo esto tampoco puede pensarse que es un movimiento aislado de un juez senil de Nueva York, sería casi una estupidez de parte nuestra, una ingenuidad, no soy ni ingenua ni estúpida". Después de todo, señaló, "los buitres se parecen a las águilas también de los imperios", añadiendo de manera nada sutil, "de los romanos me refiero, tienen el mismo perfil".

Fernández calificó de provocación el correo electrónico que el 29 de septiembre envió la embajada de Estados Unidos a los ciudadanos y turistas estadounidenses en el país, advirtiéndoles que deben estar "vigilantes" en vista de una supuesta inseguridad en aumento y los crímenes contra estadounidenses. Un día después el Departamento de Estado informó que "estamos monitoreando de cerca" la situación argentina, y le aconsejó a su gobierno que llegue a un acuerdo "con todos sus tenedores de bonos". La Presidenta Fernández respondió que "no nos van a corregir... Nosotros no necesitamos ningún monitor, nosotros somos un país soberano".

La Presidenta Fernández habló también francamente sobre las amenazas a su persona y a su seguridad, señalando de nuevo a Estados Unidos.

"Tampoco me sorprendería", subrayó Fernández, "que 20 días más, 30 días más nos pongan sanciones económicas y, a lo mejor tal vez, decidan tomarme presa la próxima vez que vaya a Nueva York y llevarme... Voy a ir igual, les aclaro". Asimismo, denunció como un fraude a los informes recientes sobre amenazas contra ella de parte del EIIS, las cuales la prensa argentina de la oposición informó ampliamente, citando a dizque "agencias de inteligencia argentinas" como la fuente, y que muy posiblemente se utilizarían para encubrir un atentado en su contra. Ninguna agencia de inteligencia del gobierno le advirtió de esas amenazas en su contra, explico Fernández, así que "por favor, miren, si me pasa algo, y lo digo muy en serio, si me pasa algo que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte, por favor".