El discurso de Zepp-LaRouche transformó la conferencia en Beijín sobre la Nueva Ruta de la Seda

8 de septiembre de 2014

9 de septiembre de 2014 — Helga Zepp-LaRouche participó con una ponencia en el importante foro sobre "Un cinturón, una ruta" que se llevó a cabo en Beijín, bajo el patrocinio de la revista China Investment, que depende de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, la comisión de planificación de política económica más importante del Consejo del Estado del gobierno de China. A este primer encuentro que se espera sea un evento que se repita anualmente, asistieron investigadores de muchas instituciones chinas importantes que tienen la misión de desarrollar un programa para el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda. Estuvieron presentes diplomáticos de varias embajadas que participaron activamente en el evento, aunque por lo visto el Instituto Schiller fue la única institución extranjera que participó en la conferencia.

El profesor Bao Shixiu, quien habló antes de Helga, subrayó en su discurso el importante papel de Lyndon y Helga LaRouche al crear la idea de la Nueva Ruta de la Seda. En los diez minutos que le fueron asignados para dar su discurso, Helga repasó el papel del Instituto Schiller para desarrollar el concepto del Puente Terrestre Eurasiático al comienzo de la década de 1990, culminando en la conferencia en Beijí en 1996. En el período ocurrieron varias crisis económicas que interrumpieron lo que estaba destinado a ser un orden por la paz para el siglo 21, dijo Zepp-LaRouche, el discurso que dio el Presidente Xi Jinping en Astana el año pasado creó una nueva ola de optimismo que ha transformado al mundo. Luego ella explicó la naturaleza de la crisis financiera, y advirtió que está por suceder una estallido financiero mayor, y enumeró las cuatro leyes del programa de Lyndon LaRouche para sacar al mundo de la crisis, a saber, el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall que separa la actividad de los bancos; una política de crédito hamiltoniana con el propósito de construir infraestructura en base a acuerdos crediticios de largo plazo; y un programa impulsado por la investigación científica y espacial con el propósito de desarrollar la energía de fusión y la explotación del helio-3 en la Luna para utilizarlo como combustible para este programa. Seguidamente ella pidió que se diseñara el programa de la Nueva Ruta de la Seda de tal manera que saque al mundo de la geopolítica y que establezca un nuevo paradigma sustentado en los intereses comunes de la humanidad.

Su discurso de inmediato ubicó todo el tema en un plano superior, y, fue algo que tomó por sorpresa a las personas que nos estaban familiarizadas con Helga. Sin embargo, en el período de preguntas y respuestas y en la sesión de la tarde, hubo la tendencia a regresar a la perspectiva de la "geopolítica", y Helga hizo varias intervenciones para sacarlos de allí y retornar al camino que ella había planteado. En un momento, un profesor que estaba algo contrariado, y que parecía estar bastante contento por el hecho de que China se había mantenido como un país agrícola mayormente, reaccionó a lo que él creyó que Helga había dicho. Sea que él hubiera malentendido a Helga, o estuviera simplemente "ventilando" lo que pensaba, varias personas en sus discursos se esmeraron para encomiar la perspectiva que Helga había planteado.

Entre los asistentes al evento también había algunos jóvenes, y en ese momento uno de ellos se levantó y dijo que él no tenía planeado decir nada, pero que sintió la necesidad de hacerlo ahora para subrayar la importancia que tiene para China lo que Helga acaba de decir. Con esto es probable que el inestable profesor escarmentara porque ya no volvió a levantar la voz. En la celebración después de a la conferencia, muchos de los participantes se acercaron a la mesa en donde estaba Helga para celebrar su contribución. Y quienes organizaron todo estaban sumamente contentos por la participación de Helga, que consideraron había transformado la conferencia.