Argentina pone en marcha la Ley de "terrorismo financiero" en contra de la guerra económica de los fondos especulativos

18 de agosto de 2014

18 de agosto de 2014 -– Argentina está jugando duro. La semana pasada, la empresa editorial estadounidense Donnelley & Sons, que ha operado en Argentina por años, y no tiene ningún problema financiero (más activos que sus pasivos, poca deuda, etc.) se declaró en quiebra e introdujo una demanda de bancarrota en medio de gigantescos titulares en los medios informativos financieros, chillando sobre la "crisis económica", y fue declarada en bancarrota de un día para otro, dejando en la calle a 400 empleados.

El gobierno respondió activando una ley que nunca antes se había implementado, la Ley Contra el Terrorismo Económico y Financiero, para introducir cargos en contra de Donnelley & Sons, por presentar una bancarrota fraudulenta con el propósito de provocar una "alteración al orden económico y financiero", y "sembrar pánico y terror en la población". Además el gobierno tiene el propósito de introducir ante la Comisión de Valores e Intercambios de Estados Unidos una investigación por comportamiento fraudulento.

"Yo no creo en las coincidencias", explicó la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en un discurso que dio el 14 de agosto en el que lanzó un nuevo programa federal de construcción de viviendas de bajos costos. Ella informó que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ya comenzó a investigar qué compañías que funcionan en Argentina son propiedad de los fondos buitre. Como era de esperar, entre un 60 y 70% de Donnelley & Sonses es propiedad de "fondos de inversión" especulativa, en la que BlackRock tiene la mayor parte de la participación, y que la NML de Paul Singer (el buitre mayor en el ataque a Argentina) le transfirió hace menos de un año.

La investigación a estos "fondos de inversión" va a continuar, informó la Presidenta. Este fue el segundo mensaje que emitió esta semana a las supuestas potencias financieras, de que éste gobierno va a tomar las medidas necesarias para defender a los argentinos. A principios de esta semana, la AFIP hizo una redada a las oficinas del banco HSBC, siguiendo el caso de fraude y lavado de dinero en contra de esa "joya de la corona" británica.

Fernández vinculó la declaración de bancarrota de Donnelley & Sons a la amenaza que hizo el 13 de agosto Mark Brodsky, presidente de Aurelius, otro fondo buitre, en un boletín de prensa en el que afirma que para Argentina "lo peor está por venir", porque no llegó a un acuerdo con los buitres. "Nos gustaría saber qué es lo que está por venir", Mr. Brodsky.

Justo después de su discurso Fernández les recalcó a sus simpatizantes y partidarios, que los argentinos entienden que los fondos buitre no actúan "solamente por avaricia y codicia, sino también por una decisión política y geopolítica de querer volver a endeudar a la Argentina", a fin de obligar a Argentina a entregar sus recursos como pago por sus deudas. De esa manera, se declaran en bancarrota porque quieren provocar desempleo. "Quieren desempleo. ¿Por qué les sirve el desempleo? Porque el desempleo es el gran disciplinador social", para imponerle a la gente que acepte cualquier paga, si es que quieren trabajar.

Quieren "crear una situación de zozobra en un país al que quieren ver de rodillas. Pues conmigo de Presidenta, de rodillas no nos van a ver".