¿Tomará Argentina nuevas medidas de 'guerra económica'?

18 de agosto de 2014

18 de agosto de 2014 — Luego de que la semana pasada fueran allanadas las oficinas centrales del HSBC en Buenos Aires, la infame Corporación Bancaria Hongkong y Shanghai de Londres —que ha sido por décadas el banco central del tráfico internacional de drogas de Narcotráfico SA— y esta semana se introdujera una acusación penal en contra de los fondos buitre vinculados a la empresa editorial Donnelly & Sons en Argentina, por declarar una bancarrota fraudulenta y por clausurar sus operaciones en el país, el sábado el gobierno de Argentina inició una serie de acciones mayores en el país en contra de la Royal Dutch Shell. El ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, dio a conocer en programas radiales, el 15 de agosto, las acusaciones contra la Shell por "especular en vez de producir", y la acusó de que "no invierte nada para producir gas y petróleo en nuestro país", sino que prefiere encontrar "áreas para especular como si fueran una inversión inmobiliaria y no una inversión productiva. La Shell debería invertir para producir hidrocarburos en las áreas que tiene asignadas, en lugar de tenerlas ociosas", amenazó De Vido. De Vido aclaró que la multinacional del petróleo debe invertir cuando menos mil millones de dólares para ampliar la producción, o tendrá que asumir las consecuencias.

¿Qué consecuencias?

Algunos observadores informados creen que es muy posible que Argentina esté contemplando avanzar con medidas de "guerra económica" para enfrentar la guerra financiera que se ha lanzando contra el país, encabezada con el ataque de los fondos buitre con el respaldo de la Corte Suprema de Estados Unidos. La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en repetidas ocasiones enfatizó que lo que motiva a los fondos buitre no es avaricia o codicia, sino una política estratégica de los centros financieros mundiales dirigida obligar a Argentina a endeudarse con el propósito de tomar el control de sus cuantiosos recursos naturales, como los enormes depósitos de petróleo esquisto de Vaca Muerta.

Si la historia de alguna manera sirve de guía, la naturaleza de las medidas que están por venir podría incluir:

· (1) Nacionalizar todos o parte de los bancos privados, en especial los bancos cuyo control está en manos extranjeras, y que participan en la guerra financiera contra Argentina;

· (2) Hacer una renacionalización total de la compañía petrolera YPF, que fue parcialmente privatizada por los anteriores gobiernos neoliberales argentinos. Un paso hacia retomar el control nacional se tomó a principios de este año cuando se obligó a la compañía española Repsol a vender al país sus participación en la YPF;

· (3) Nacionalizar o regular radicalmente el comercio extranjero, en especial en lo que respecta a las exportaciones de comida, tanto para garantizar los suministros a los nuevos clientes como Rusia, como para tener mayor control del flujo de entrada y salida de dólares del país; y

· (4) Fortalecer el control de cambios existente para evitar la salida de capital y otras formas de guerra financiera.

Todas estas medidas, y otras, son plenamente congruentes con las políticas que históricamente han adoptado los gobiernos peronistas en Argentina; el actual es un gobierno peronista. Esas medidas son además el reflejo patriota hacia el que tenderá Argentina, fortalecido por la dinámica de los BRICS, en especial dado que Rusia por su lado se dirige con vigor hacia la perspectiva de una "economía de guerra", que intersecta directamente a Argentina en lo que respecta al suministro de alimentos.