Sigue creciendo el aislamiento internacional de Obama; la Presidenta de Brasil canceló su visita de Estado

18 de septiembre de 2013

18 de septiembre de 2013 — El vocero de prensa de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció de manera oficial el martes 17, que la visita de Estado de la Presidenta brasileña a Estados Unidos, que estaba pautada para el 23 de octubre, fue cancelada, en tanto que no se den las garantías adecuadas de que Estados Unidos no continuará espiando a los brasileños, a las compañías brasileñas, e incluso a la Presidenta misma.

El Presidente Obama llamó por teléfono personalmente a la Presidenta Rouseff este lunes 16, para tratar de que no se cancelara la única visita oficial que tiene pautada para este año, y al fracasar en el intento, trató de que se hiciera un anuncio en el que se insinuara que fue una decisión mutua y que no hay ningún problema. Pero tampoco resultó.

No fue fácil tomar esa decisión. La visita de Rouseff hubiera sido la primera visita de Estado de un Presidente brasileño a Estados Unidos desde 1995, y un sector de la comunidad empresarial brasileña insistió que la Presidenta no podía poner en riesgo las relaciones comerciales por esa decisión. Sin embargo, lo que está en juego es una cuestión de principios, y cuando Obama y su equipo (la asesora de Seguridad Nacional, Rice; el vocero de la Casa Blanca, Carney, y los demás) no solo se negaron a dar disculpas sino que continuaron justificando el espionaje como "algo que todo mundo hace", los brasileños sostuvieron su posición. El espionaje ilegal de la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) constituye "una violación de la soberanía nacional y de los derechos individuales, y es incompatible con la coexistencia democrática entre países amigos", reiteró el boletín de prensa que emitió el vocero de la Presidenta Rouseff.

La decisión de los brasileños refleja el disgusto internacional en general que ha explotado en contra de toda la conducta ilegal de Obama. Luis Figueiredo, ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, declaró ayer en ocasión de la publicación del informe sobre la indagatoria de las Naciones Unidas al respecto del uso de armas químicas en Siria, que "es tiempo de que nos dediquemos a la diplomacia para buscar una paz duradera. Ya es tiempo de que se abandone cualquier plan de una intervención militar extranjera, que solo empeoraría la situación". Expresó su beneplácito por la iniciativa entre Rusia y Estados Unidos sobre armas químicas, y a la disposición de Siria a firmar el tratado de la Convención de las Naciones Unidas que prohíbe el uso de armas químicas. La soberanía de Siria es fundamental, añadió, y la comunidad internacional debe aceptar la solución que Siria propone para resolver este conflicto.