Frente de guerra financiera contra Rusia

24 de abril de 2014

 

24 de abril de 2014 — El corte en el crédito a Rusia por parte del Reino Unido y Estados Unidos, con lo que formalmente "amenazó" en su conferencia de prensa del 14 de abril el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, en realidad ya está totalmente en proceso.

Bloomberg informó el 16 de abril y de nuevo el 22 de abril, que desde la anexión de Crimea a Rusia, ninguna compañía o agencia rusa ha podido emitir eurobonos con éxito. En lo que va del año a partir del 1 de enero, solo ha habido dos emisiones de eurobonos —uno de Gazprom y otra de Sherbank— por mil millones cada una, comparados con los 13 mil millones emitidos en el mismo período el año pasado. Las comisiones recolectadas por los bancos de Moscú hasta el 20 de abril —que se asocian con estos acuerdos crediticios— son de $108 millones de dólares; el año pasado para el mismo período la cantidad fue de $325 millones. Las comisiones por el corretaje de bonos se redujeron en un 75%.

Rusia tuvo una fuga de capitales en el primer trimestre del 2014 equivalente al 15% de su PNB, según Rossstat; eso ha sido organizado activamente por el Departamento del Tesoro y la Casa Blanca de Obama. En otro ejemplo de esto, el diario británico Financial Times publicó antier una columna aconsejando a los "inversionistas internacionales" a no comprar ningún bono ruso. El autor es Mohammed El-Arian, quien en una rabieta, renunció (o fue despedido) del famoso PIMCO, e inmediatamente se convirtió en el principal economista de Allianz y el presidente del Consejo de Desarrollo Global de Barack Obama.

El gobierno ruso pronosticó el 18 de abril una recesión para el segundo y tercer trimestres del 2014.

Pero el noticiero Bloomberg también cita informes de las firmas calificadoras de deuda, Moody's y Fitch, de que las compañías rusas pueden sobrevivir fácilmente un cierre en el extranjero del mercado de bonos durante 18 meses. Moody's analiza 47 compañías rusas, Fitch 55; todas tienen suficiente efectivo y ganancias a su disposición en los siguientes 18 meses y suficientes divisas extranjeras como para financiarse, al menos en lo que respecta a continuar sus operaciones normales.

Y la deuda externa rusa de todos tipos es de solo el 35% del PNB; la deuda nacional soberana es de menos del 15% del PNB. Rusia no ha solicitado préstamos internacionales en absoluto en el 2014, habiendo cancelado varias emisiones porque era probable que las tasas de interés que se exigían fueran demasiado elevadas y las emisiones podían fracasar. Por lo tanto, el gobierno enfrenta una situación similar a la que enfrentó el gobierno de Lincoln en 1861 cuando empezó a implementar la política de emisión soberana de los Greenback.