El grupo ecofascista Greenpeace amenaza a Chile con una "República Glaciar" separatista

19 de marzo de 2014

19 de marzo de 2014 — La organización ecofascista Greenpeace, engendro de los servicios de inteligencia del imperio británico, ha desatado una ofensiva en contra de Chile, que también tiene implicaciones para Argentina, con la creación de una "República Glaciar" de 23,000 kilómetros cuadrados dentro del territorio nacional chileno.

Esta empresa separatista, que dio a conocer el 5 de marzo con un anuncio de página completa publicado en el periódico New York Times —que históricamente ha estado en contra del desarrollo— alega como la legislación chilena no protege los glaciares, y que el Estados no puede reclamarlos como su propiedad, Greenpeace está en su derecho de proclamar que esa región sea una "república soberana y pacífica". Supuestamente esta "república" ya tiene 25,000 ciudadanos, una bandera (para ser ciudadano solo se necesita registrarse en el sitio electrónico de esta "nación") y representación diplomática en 40 naciones.

Estos ecofascistas amenazan que si el Congreso de Chile no toma acciones apropiadas para proteger los glaciares y los declare un "bien público", no "van a regresarlos" a la nación. ¿Regresarlos? La zona en cuestión contiene las reservas de agua más importantes de Chile, que le suministra agua a las cuencas fluviales más importantes del país que llevan agua a las ciudades más grandes.

Aquí no hay ningún misterio. A Greenpeace, que históricamente se ha desplegado para apoyar la política de la corona británica de despoblación y en contra del desarrollo, solo le preocupa "proteger" la región de los programas de desarrollo. Esto encaja como anillo al dedo en los esfuerzos que está haciendo el ecologista fanático y millonario estadounidense Douglas Tompkins, quien ha acumulado 2,000 millas cuadradas de tierra en la Patagonia chilena, y otras más en Argentina, para crear reservas naturales y parques nacionales privados para impedir el desarrollo de ningún tipo.

Codelco, la compañía estatal chilena de producción de cobre, está construyendo la mina abierta más grande del mundo, Andina 244, en la región en la que Greenpeace promete bloquear, alegando que va a contaminar el suministro de agua y a destruir los glaciares. También promete desatar a sus hordas para hacer el asunto de los glaciares el foco de sus acciones de protesta este año, con la promesa de que Andina 244 se convertirá en la "Hydro-Ayden del 2014", en referencia a los desmanes perpetrados por los ecologistas en contra de la represa hidroeléctrica Hydro-Ayden y los proyectos de transmisión eléctrica en la Patagonia, cuya construcción efectivamente fue bloqueada por Greenpeace y las ONG afiliadas a esta.