La nueva Presidente de Chile, dice que la región Asia-Pacífico es vital para el país

14 de marzo de 2014

14 de marzo de 2014 — Michelle Bachelet, quien tomó posesión como nueva Presidente de Chile el martes 11 de marzo, se ha comprometido a hacer de las relaciones con la región Asia-Pacífico el foco de su política exterior, en tanto fortalece los vínculos con los vecinos iberoamericanos Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, los cuales se habían deteriorado en el transcurso de los últimos cuatro años del gobierno del Presidente derechista Sebastián Piñera.

La agencia de prensa china Xinhua cubrió de manera prominente la toma de posesión de Bachelet, destacando que su programa de gobierno pone énfasis en el fortalecimiento de los vínculos económicos, comerciales, culturales y científicos con China, nación que Bachelet visitó en varias oportunidades durante el período de su primera presidencia del 2006 al 2010. Este año Bachelet participará en la cumbre del foro para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC en sus siglas en inglés) que tendrá lugar en Beijín, China, y ha hecho un llamado para que se haga "una revisión exhaustiva" de los alcances e implicaciones de la perversa Alianza Transpacífica (TPP) de Barack Obama, y ha señalado que es inaceptable el enfoque "hostil" hacia China, el socio comercial más importante de Chile.

Bachelet ha declarado que Chile debe fungir como una "nación puente" entre la región de Asia-Pacífico y las naciones iberoamericanas del Atlántico, como Brasil, Argentina y Uruguay, y ha puesto de relieve la importancia de fortalecer también las relaciones de Iberoamérica con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN en sus siglas en inglés). La nueva presidenta se comprometió también a reconstruir los vínculos con todos los vecinos de Chile que se han deteriorado, y con la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), entidades regionales que fueron rechazadas por Piñera porque protegen demasiado a la soberanía nacional y no son suficientemente amigables con los "negocios" (de libre comercio). Bachelet subrayó que las relaciones entre los Estados se deben fundamentar en la cooperación y el respeto mutuo, no en las ideologías.

Ya Bachelet sacó de sus cabales a algunas piezas del plan del imperio británico de desestabilización y cambio de régimen en Venezuela, al declarar en una conferencia de prensa el 11 de marzo que "nunca vamos a respaldar un movimiento que busque derrocar con violencia a un gobierno que fue electo constitucionalmente", y agrego que "el diálogo" es el único camino para llegar a la paz en Venezuela.

El mismo día, Henrique Capriles, ex candidato a la Presidencia de Venezuela, comparó a Bachelet con el dictador fascista chileno Augusto Pinochet, por no haber condenado públicamente "los excesos en el uso de la fuerza" por parte del presidente Nicolás Maduro contra los manifestantes. Las fuerzas de choque de Pinochet encarcelaron y torturaron a Bachelet en 1974, luego de haber torturado y asesinado a su padre, un general de la Fuerza Aérea que se opuso a Pinochet.