Ecuador y Bolivia redoblan la ofensiva contra los fascistas verdes de la reina

9 de diciembre de 2013

9 de diciembre de 2013 — El pasado miércoles 4 de diciembre, el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, ordenó al Ministro del Interior el cierre de la Fundación Pachamama en Quito, una organización ambientalista internacional, sobre la base de que intervenía en los asuntos internos de la nación y amenazaba "la seguridad del Estado y la seguridad pública" con sus protestas violentas en contra de la perforación de pozos petroleros en la Amazonas ecuatoriana.

Los miembros de Pachamama sobresalen entre el grupo de ambientalistas que aparecen en una cinta de video en momentos en que intentaban atacar físicamente al embajador de Chile en Ecuador, Juan Lira, y a un empresario bielorruso, cuando salían de una reunión sobre las concesiones petroleras en el Amazonas.

La Fundación Pachamama es una ramificación de la Alianza Pachamama con sede en San Francisco, California, que se identifica con la palabra quechua "pachamama", que significa "madre Tierra", y que según profesan tienen el objetivo de "darle poder a los pueblos indígenas de la selva del Amazonas para preservar sus tierras y su cultura", para que vivan en una sociedad "sin carbón". Ellos están circulando una petición a nivel internacional para detener la perforación de pozos petroleros en la selva amazónica para no perturbar "las tierras y culturas ancestrales" de las poblaciones indígenas.

Los gobiernos de Bolivia y Ecuador están coordinando sus ataques a las ONG ambientalistas extranjeras, engendros de la reina británica y de la oligarquía angloholandesa, que se están movilizados para detener proyectos de desarrollo esenciales en ambas naciones. El pasado 3 de octubre, Correa estuvo en Bolivia en donde junto con el Presidente Evo Morales dieron una conferencia de prensa en Cochabamba, para denunciar a los "ecologistas fundamentalistas" como "instrumentos del imperio". Según el diario de Internet Bolpress del jueves 5 de diciembre, la semana pasada Morales amenazó con correr del país a todas las organizaciones no gubernamentales (ONG) patrocinadas por la ONU, debido a que están conspirando en contra de los planes de desarrollo económico de su gobierno. Durante su estancia en Quito, el pasado 22 de noviembre, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera advirtió que existen planes supranacionales para apoderarse de la Amazonía boliviana con el pretexto de proteger el ambiente.

Desde septiembre de 2011, según informa Bolpress, una comisión especial del Congreso ha estado investigando a 2175 ONG que operan en Bolivia, y se han concentrado en particular en las organizaciones que están saboteando la construcción de carreteras que son vitalmente necesarias que atraviesan el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS), un parque de 12,363 kilómetros cuadrados que está "protegido" bajo la égida de la propia organización de la oligarquía angloholandesa, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).