Presidente de Bolivia la emprende en contra de los verdes nazis de la reina

21 de noviembre de 2013

20 de noviembre de 2013 — El presidente de Bolivia Evo Morales y sus aliados están enfrentándose a los sumos sacerdotes del movimiento verde fascista dirigido directamente por la reina de Inglaterra y su consorte, el príncipe Felipe, que pretenden reducir la población mundial a mil millones de personas, disfrazándola de "protección del medio ambiente". Los asesores y partidarios del presidente de Bolivia en los medios de comunicación se han enfocado en el papel de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN por siglas en inglés), la entidad creada en 1948 por sir Julian Huxley, que actualmente preside un imperio de grupos fascistas verdes cuyo único propósito es matar a millones de seres humanos al "protegerlos" del desarrollo económico y tecnológico que se requiere para sostener la vida.

En su informe especial de septiembre de 1994, "La verdadera historia detrás de la caída de la Casa de Windsor", el semanario Executive Intelligence Review documentó el pedigrí genocida de la IUCN, y el papel que esta organización y sus afiliados tuvieron en el establecimiento de "áreas protegidas" por todo el mundo, en particular en las naciones en vías de desarrollo, para evitar su desarrollo. En Bolivia existen múltiples zonas protegidas que contienen significantes riquezas minerales y recursos naturales.

El gobierno de Morales está reevaluando ahora todas estas zonas, con la idea de abrirlas como parte del plan nacional de desarrollo industrial y petroquímico, lo que tiene enfurecidos a los genocidas de la reina. Así que el IUCN aceptó el reto y está coordinándose con el Fondo Mundial por la Vida Silvestre (WWF), Greenpeace, Nature Conservancy, y la USAID, para solo nombrar unos cuantos, para parar la construcción de una carretera de 2,624 kilómetros entre Villa Tunari en Cochabamba, en el centro de Bolivia, a San Ignacio de Moxos en la provincia norteña de Beni. Las tropas de la reina argumentan que, debido a que la carretera atravesaría el Territorio Indígena Parque Natural Isiboro-Sécure (TIPNIS) —una región de 2.9 millones de acres creada en 1965 y "protegida por la IUCN"— no se debe construir porque destruiría el ecosistema de la región, sus comunidades indígenas, y representaría una "violación al derecho ambiental internacional"

En su discurso del 29 de octubre en la conferencia Soberanía sobre los Hidrocarbonos en Tarija, el presidente Morales atacó a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) verdes financiadas por el exterior: "¿Qué hacemos con algunos fundamentalistas ecologistas, que a veces no les interesa generar más energía?... Me reclaman que no hay que hacer caminos, no hay que hacer plantas hidroeléctricas, así me plantean... Se oponen a todo, no dejan trabajar, no dejan explotar, no dejan industrializar". Enojado se preguntó si los peces gordos de las ONG ambientalistas que viven confortablemente en las ciudades, tienen una idea de lo que significa para los campesinos vivir sin electricidad.

Una porción de las 64 comunidades indígenas que habitan el TIPNIS apoya la construcción de la carretera porque le va a acarrear enormes beneficios a toda la región, conectando la región del Amazonas de Beni con el occidente de Bolivia, pasando por Cochabamba, lo que creara una forma de transporte más barato y eficiente de alimentos y otros bienes, creará empleos y aumentará los niveles de vida. Los nazis verdes se las han arreglado para comprar líderes de otras comunidades indígenas con dinero y promesas de futuras riquezas.