El rey de Holanda declara el fin del ‘Estado benefactor’

10 de octubre de 2013

10 de octubre de 2013 — El pasado 17 de septiembre, el rey de Holanda, Willem Alexander, en su primer discurso en el trono, hizo a sus súbditos una proclama genocida en la que anunció el final del Estado benefactor, y que de ahora en adelante está en vigor la "sociedad de participación". La gente tiene que arreglárselas por su cuenta para asegurar su futuro, con recursos locales, y ya no cuenten con una red nacional de seguridad social. Sus reales declaraciones siguen recibiendo gran atención por parte de los medios de comunicación transatlánticos, dado que son idénticas al plan de salud de Obama, el mentado Obamacare, y sus críticas a la participación del gobierno en la economía.

Willem Alexander señaló que el cuidado medico para los enfermos crónicos y prácticas para prolongar la vida ya no se pueden sostener. "El cambio a una 'sociedad de participación' se puede ver en especial en el seguro social y en la atención médica de largo plazo. El Estado benefactor clásico de la segunda mitad del siglo 20 en estas zonas en particular, produjo acuerdo que son insostenibles en su forma actual".

En Holanda, las muertes por eutanasia se elevaron en 13% del 2011 al 2012, el sexto año de aumento. El año pasado el gobierno holandés comenzó a permitir la existencia de camionetas que llevaban los medios con los cuales ayudar a morir en sus casas a las personas que quisieran hacerlo. Se estima que una de cada 30 muertes en Holanda es por eutanasia, la primera nación desde la Alemania de Hitler, que legalizó la eutanasia.

Willem Alexander dijo que la gente tiene que comenzar a "tomar sus propias decisiones para organizar sus vidas, y cuidarse entre sí". Los costos de tareas tales como cuidar de los ancianos, los servicios para los jóvenes, y de capacitación para el trabajo, se deben asumir localmente.

La ironía de la retórica de su real majestad sobre su independencia, se muestra de manera dramática en el hecho de que recibe un salario anual de $1.1 millones de dólares, además de que el Estado tiene que pagar su estilo de vida, o sea, sus castillos, su ostentación, y todo lo demás, que cuesta 100 millones de euros.

Para dar su primer discurso en el trono, el día en que el presupuesto nacional se dio a conocer, el rey se trasladó en una carroza dorada tirada por caballos, como ornamento, desde la calle 13 hasta el Salón de los Caballeros, en el edificio principal de La Haya.

El texto del primer discurso real se atribuye al primer ministro Mark Rutte, cuyo gobierno de minoría se ha reducido casi a cero con respecto al respaldo popular.