Obama quería el cierre del gobierno, y probablemente también un incumplimiento

2 de octubre de 2013

2 de octubre de 2013 — Una fuente informada de Washington dijo que Obama, aconsejado por Valerie Jarrett y David Axelrod, quería el cierre del gobierno, bajo la suposición de que eso le provocaría más daño a los republicanos que a él. Está tratando de forzar a los demócratas para que se alineen con la promesa de que pueden retomar la Cámara de Representantes en el 2014, y tiene un súper PAC (Comité de Acción Política) listo para que recabe dinero de Wall Street para candidatos demócratas seleccionados en la Cámara de Representantes. Por ejemplo, no movió un dedo para convocar a Reid, McConnell, Boehner y Pelosi a la Casa Blanca como lo había hecho en el pasado, para tratar de resolver el asunto. En vez de esto se presentó en la televisión el lunes con una declaración culpando a los republicanos.

En una entrevista el lunes con la cadena de Radio Pública Nacional NPR le preguntaron "si no hay ningún acuerdo, si el techo de endeudamiento, si se alcanza el límite de endeudamiento, si los Estados Unidos caen en incumplimiento o corre el riesgo de caer en incumplimiento, ¿no negociaría en absoluto ni siquiera en esas circunstancias?". Obama respondió: "Yo no negociaré nada en absoluto". A una pregunta sobre si siquiera negociaría para rechazar el impuesto a los aparatos médicos, dijo que no, no bajo una amenaza de cierre o de incumplimiento.

El incumplimiento del gobierno de Estados Unidos, que sería el primero en su historia, que seguramente ocurrirá en algún momento después del 17 de octubre si continúa este impasse, va a desatar una catástrofe aún mayor. Pero ya de hecho, los 700,000 trabajadores federales suspendidos sin goce de suelto en la zona del distrito capital, DC, representan un 15% de la fuerza de trabajo en esta zona, por encima del 5% ya suspendido sin goce de sueldo o despedidos con el recorte presupuestario que precedió a este impasse.

Otra gran parte de la fuerza laboral en Washington son los contratistas del gobierno nacional. Las agencias federales están llamando ahora a los contratistas para decirles cual contrato va a continuar y cual se va a suspender. Seguramente los contratistas van a despedir a muchos empleados en vez de simplemente suspenderlos sin goce de sueldo. En conjunto, este golpe combinado va a tener un efecto en cadena enorme sobre la economía de esta zona. Agréguese a esto, que los salarios de los empleados federales que todavía siguen trabajando, se van a demorar hasta que termine el cierre del gobierno, si esto se prolonga por una semana 4 más. ¿Veremos llegar el comienzo de las condiciones de Detroit a la capital de la nación?