Presidentes de la Fed hablan sobre el hundimiento de la economía, mientras inflan burbujas de deuda

25 de septiembre de 2013

25 de septiembre de 2013 — Después del anuncio de la Reserva Federal la semana pasada de que "no hay salida de la hiperinflación", los presidentes regionales de la Reserva Federal están presionando para que se busque cualquier "salida" o incluso hasta una "reducción gradual" en un futuro distante. De hecho la impresión monetaria de la Reserva está alimentando enormes burbujas de deudas bursatilizadas que se dirigen directamente hacia un nuevo crac, más grande.

El presidente de la Reserva de Nueva York, William Dudley, habló el lunes en la mañana en la Universidad Fordham y dijo que "la economía no ha cobrado impulso... Con respecto a la métrica de la confianza en que la recuperación económica es lo suficientemente fuerte como para generar mejoras sostenidas en el mercado laboral, yo no creo que hayamos pasado esa prueba aún... Las mediciones de las condiciones en el mercado laboral... indican colectivamente mejoras mucho más modestas en las condiciones del mercado laboral en comparación con las que sugieren una contracción en la tasa de desempleo. En particular, aún les es difícil encontrar empleo a quienes están desempleados". [!] Y Dudley admitió que la propia "orientación" de mayo de Bernanke para empezar a "salir" de la hiperinflación, causó un "endurecimiento" de los mercados de crédito que forzaron a la Reserva a olvidarse de "salir".

El presidente de la Reserva de Atlanta, Dennis Lockhart, en otro discurso el lunes, dijo que la Reserva Federal tampoco va a reducir la impresión monetaria en su reunión de octubre, y agregó que el desempleo y subempleo de largo plazo están "vaciando" la fuerza laboral estadounidense, como si esta fuera la razón de la política hiperinflacionaria.

Dos burbujas de títulos valores, los bonos chatarra corporativos y los llamados bonos "sin contrato" y de "contrato ligero", están creciendo a una tasa más acelerada que la que crecieron en el período inmediatamente anterior al crac del 2007-2008. La emisión de bonos chatarra ya anda arriba de los $400 mil millones de dólares en el 2013, una tasa récord comparada con cualquier año. Los bonos sin contrato o de contrato "ligero" significan que no tienen términos de pagos fijos y requeridos en tasas de interés, pagos del principal o ambos. La emisión de estas deudas anda por los $188 mil millones en lo que va del 2013, según un informe de Reuters; de nuevo, una marca récord. Estos bonos son comprados por "fondos de préstamos" en los que participan inversionistas institucionales pero que los bancos usan abundantemente para comprar valores. El total de deuda corporativa de Estados Unidos, que anda en los $6 billones de dólares, es un 60% más elevada de lo que era en el 2007.

Una tercera categoría de burbuja que estalló en el 2008, las obligaciones de préstamos con garantías prendarias (CLO, por siglas en inglés), también está creciendo a una tasa récord con emisiones este año en el orden de los $90 mil millones. Estas cifras son de los departamentos de investigaciones de los bancos y de la Reserva Federal.

El promedio de las corporaciones de "alta calidad" con sede en Estados Unidos ha aumentado su deuda en un 60% en los últimos tres años, de $2,500 millones de dólares a $4,000 millones; en tanto que sus ganancias han aumentado en 27% de $1,500 millones a $1,900 millones. Las corporaciones de "alta calidad" tienen una proporción deuda/capital de 180%; hace tres años esa proporción era de 145%. La mayoría de las corporaciones están usando la deuda para recomprar sus propias acciones o para emitir más dividendos para presionar al alza la burbuja de acciones.

Por primera vez desde el momento álgido de las burbujas a principios del 2007, se está llevando a cabo una compra apalancada, (de Niemann Marcus) con crédito "conmutado", lo que significa que el deudor puede conmutar entre pagar y no pagar en las fechas de vencimiento de los préstamos para adquisiciones forzadas apalancadas, aunque debe absorber intereses de castigo (a una tasa más alta) cuando decide "conmutar" a no pagar. Esta es una forma de bonos de "alto riesgo" a una escala gigantesca; significa que los préstamos son demasiado grandes y que se considera que es probable que el que pidió prestado no tiene los medios de pagar la deuda.