Fisher: Otro regulador bancario se une a la discusión pública por la Glass-Steagall

7 de septiembre de 2013

6 de septiembre de 2013 — El total descrédito de la ley Dodd-Frank, ya conocida como la "Ley para desgravar a Wall Street", como se muestra ahora en las revelaciones que ha hecho la agencia noticiosa Bloomberg al respecto de cómo bajo esta ley se ha eliminado prácticamente la totalidad de las regulaciones para los derivados financieros, sigue abriendo el debate público y el impulso para el restablecimiento de la ley Glass-Steagall.

Richard Fischer, presidente de la Reserva Federal de Dallas, conocido como campeón de la comunidad de bancos independientes, le dio una entrevista a Euromoney el 5 de septiembre, [1] en la que por primera vez habló en público de la posibilidad de restaurar la Ley Glass-Steagall

Fisher se refirió a cómo la Dodd-Frank ha "codificado a los bancos demasiado grandes para quebrar", y señaló que "se habla de una Glass-Steagall 2.0, al estilo de lo que nosotros [en la Reserva Federal de Dallas] hemos sugerido, y creo que en octubre va a haber una mayor actividad en torno a este razonamiento. Con toda seguridad hay un impulso político, aunque hay algunas preocupaciones de que no salga bien". Y agrega que "las grandes compañías financieras y sus representantes están gastando millones de dólares para comprar a hombres y mujeres en el Congreso, y protegerse. Puedes citarme a ese respecto".

En la entrevista, Euromoney agrega a la entrevista citas de declaraciones de Fisher sobre los tres principales objetivos de su propuesta de la política bancaria de enero de 2013, que definitivamente no le agrega nada a la Ley Glass-Steagall. Y en la audiencia de la Comisión de Servicios Financieros de junio de 2013, en la que funcionarios de la Corporación Federal de Seguros a los Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), como Thomas Hoenig actual vicepresidente de esa institución, y Sheila Bair ex presidenta de la misma, dijeron que si estuviera en sus posibilidades, ellos harían que el Congreso restaurase de inmediato la Glass-Steagall, Fisher no se unió a ellos. Su decisión de unirse ahora al debate por la Glass-Steagall es una clara señal de su intensidad y de su importancia fundamental en las próximas semanas de sesiones del Congreso.