Viendo a Snowden hasta en la sopa, el desquiciado Obama provoca incidente diplomático con Bolivia

5 de julio de 2013

5 de julio de 2013 — Barack Obama está tan paranoico y desesperado por echarle la mano a Edward Snowden, que tomó la decisión loca de ordenarle a varios gobierno europeos —los mismos que se han pasado la última semana gritando que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos los ha estado espiando— que le negaran ilegalmente los derechos de sobrevuelo al avión presidencial donde viajaba el presidente boliviano Evo Morales, que lo transportaba de Moscú de regreso a Bolivia el 2 de julio pasado, porque sospechaban que Morales había introducido subrepticiamente de alguna forma a Snowden en su avión y que lo iba a llevar a La Paz.

El avión presidencial, después de que Italia, Francia y Portugal le negaron el derecho a entrar en su espacio aéreo, con poco combustible, tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Viena, Austria, en donde el Presidente de Bolivia quedó varado por 14 horas antes de poder continuar su viaje.

Snowden no estaba a bordo; y mientras los gobiernos europeos en cuestión se andan tropezando con ellos mismos tratando de justificar sus acciones, el embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, Sacha Llorenti, les cortó de tajo sus estúpidas incoherencias sobre dificultades "técnicas" y afirmó que "no tenemos ninguna duda de que la orden provino de la Casa Blanca" de llevar a cabo un acto que no solo viola la soberanía de Bolivia y el derecho internacional sino que también puso en peligro la vida del Presidente Morales. En efecto, dijo Llorenti, este fue un "secuestro diplomático" y anunció que su gobierno iba a presentar una queja oficial ante las Naciones Unidas, entre otras acciones legales planeadas.

En el informe a la prensa del Departamento de Estado el miércoles, los reporteros abrumaron a la vocera con preguntas sobre si Estados Unidos había presionado a los gobiernos europeos para que le negaran el derecho de sobrevuelo al avión de Morales. Después de pasar por rebuscadas contorsiones lingüísticas, que dejó en claro que EU había hecho exactamente eso, finalmente le dijo a los reporteros: "Yo los referiría a todos esos países individuales para que les describan qué fue lo que sucedió y por qué se tomaron varias decisiones".

En conferencia de prensa en Viena el 2 de julio, el presidente Morales atacó a Estados Unidos y a sus "aliados" europeos, al señalar que "Estados Unidos y casi todos los países europeos tienen servicios de inteligencia, y esta persona [Snowden] no es una maleta, o un bicho o una mosca que yo pueda escabullir al avión y llevármelo conmigo a Bolivia. Esto es un pretexto para amenazarnos, intimidarnos, silenciarnos en nuestra lucha en contra de las políticas económicas de saqueo... de dominación e intervencionismo...Yo no soy un criminal".

Las reacciones en Iberoamérica han sido enormes. La UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) sostuvo una sesión de emergencia el 4 de julio en Cochabamba, Bolivia, para discutir su respuesta a lo que el Vicepresidente de Bolivia, García Linera calificó de "un acto casi demente de una potencia [E.U.] que sospecha de todos, que le teme al mundo" y que se está volviendo "cada vez más autoritario". La presidenta de Argentina Cristina Fernández comentó con perspicacia que "todos ellos están definitivamente locos. Un jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No se debe permitir este nivel de impunidad".

El Secretario General del UNASUR, Alí Rodríguez destacó mordazmente que los países más afectados por las revelaciones de Snowden son los europeos, como Francia, pero que "en vez de tomar acciones en contra de Estados Unidos, tomaron acciones en contra de la nación soberana de Bolivia". Advirtió que como resultado de esto, las relaciones de las naciones de Iberoamérica con Europa, implicando en particular las relaciones económicas y los acuerdos de libre comercio, estaban ahora en peligro.