El acuerdo de Blair, Santos y las FARC para entregar a Colombia de nuevo a la Guerra del Opio de la corona británica

1 de junio de 2013

1 de junio de 2013 — Los negociadores del gobierno colombiano y del grupo narcoterrorista de las FARC aparecieron juntos por primera vez en La Habana, Cuba, el pasado 26 de mayo, para anunciar que habían llegado a un "acuerdo histórico" sobre el desarrollo agrícola de Colombia, primer fruto de las negociaciones sobre un acuerdo general de "paz" que se inició en octubre pasado. Por el olor que despide el acuerdo, el campo colombiano, la agricultura y los campesinos, se lo van a regresar al narcotráfico de la reina de Inglaterra.

El anuncio se hizo a solo tres semanas de que el ex primer ministro británico, Tony Blair, se reunió con el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en la sede presidencial de Bogotá, el 2 de mayo. Las negociaciones con las FARC se contaron como el punto principal del programa, después de lo cual el connotado criminal de la guerra de Irak, Blair, declaró con descaro que, en base a su experiencia en las negociaciones de "paz" en Irlanda del Norte y en el Medio Oriente (¡¡¿?!!), apoya la estrategia de negociación de Santos.

Lo que marca realmente este acuerdo es una maniobra fundamental hacia la legalización del narcotráfico, por lo cual abogan Juan Manuel Santos, las narcoterroristas FARC, y muy en particular el lacayo de la monarquía británica Blair, con el apoyo del gobierno de Obama. La principal demanda de las FARC en las negociaciones sobre la agricultura fue que se crearan unas 60 nuevas "zonas de reserva campesinas" (o sea, reservas como en las "reservas ecológicas"), las cuales cubren 7 millones de hectáreas: Una superficie equivalente a la tierra actualmente bajo cultivo en Colombia. No se dice ahí que las FARC controlarían esas reservas; es decir, que estos "ghetos campesinos" serían territorio para las drogas. El hecho de que el comunicado que anunció el acuerdo no diese ningún detalle de lo acordado, sino solo declaraciones genéricas, refuerza el caso.

Luego de su reunión del 2 de mayo, Santos se refirió al despreciable belicista y mentiroso, Tony Blair, como "un gran amigo de Colombia y un gran amigo mío", y destacó que "Colombia no tiene sino una inmensa deuda de gratitud con el primer Ministro Tony Blair". Dados los acuerdos de negocios que hizo Blair con el gobierno de Santos en este viaje, y las notables altísimas tarifas que cobra por su "asesoría", se puede suponer que Santos le acaba de añadir a Colombia una "inmensa deuda" diferente con Blair. De acuerdo a la revista Colombiana Dinero, los dos lacayos del imperio firmaron un contrato por un año para que el "personal técnico" del "Despacho de Tony Blair" trabaje con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) a fin de modernizar el sistema general de regalías de Colombia, con un foco en las comunicaciones.