Papa Francisco denuncia el trabajo esclavo impuesto por las ganancias financieras

3 de may de 2013

3 de mayo de 2013 — En dos ocasiones, el miércoles en la mañana en su homilía y después en la audiencia general de los miércoles, el papa Francisco denunció como pecado el trabajo esclavo y la generación de desempleo.

Al hablar durante la audiencia general ante 70,000 personas en la Plaza de San Pedro, dijo que crear empleos "significa atender la dignidad de una persona. El trabajo, para usar una imagen 'nos unge' con dignidad, nos llena de dignidad, nos hace semejantes a Dios, quien ha trabajado y todavía trabaja, quien siempre está actuando".

En una misa en Civitavecchia, desarrolló el tema: "El no pagar un salario justo, el no proporcionar trabajo, concentrarse únicamente en los libros de contabilidad, en las declaraciones financieras, solo buscando obtener una ganancia personal. ¡Eso va en contra de Dios!... Un encabezado de prensa que me impresionó mucho el día de la tragedia en Bangladesh es fue, 'Vivían con 38 euros al mes': esto era lo que recibían de pago esas personas que fallecieron... ¡Esto se llama 'trabajo esclavo'! Y hoy en este mundo se ha esclavizado al regalo más bello que Dios le haya dado al hombre: su capacidad de crear, de trabajar, de ser los hacedores de nuestra propia dignidad".

Esa tarde, el papa Francisco de nuevo trató el tema en un 'Tweet': "Mis pensamientos van a todos ustedes que están desempleados, con frecuencia como resultado de una mentalidad egoísta inclinada a la ganancia a toda costa".

Este mensaje fue twiteado al mismo tiempo que se reunía la junta directiva del Banco Central Europeo lo que dio ocasión a que un periodista de CNBC le hiciera la siguiente pregunta al presidente del BCE, Mario Draghi durante la conferencia de prensa. "¿Está usted frustrado por la percepción de que el BCE pareciera apoyar los mercados financieros pero que no está haciendo nada por la economía real de la zona del euro?". Draghi esquivó la pregunta, respondiendo las otras dos preguntas del mismo periodista. ¡Un comportamiento bastante irreverente para un antiguo estudiante jesuita, confrontado con lo que acababa de decir el Papa!