Libia al borde de un golpe de estado de Al-Qaeda y la Hermandad Musulmana. ¿Es esto lo que quieren para Siria?

3 de may de 2013

3 de mayo de 2013 — El martes 23 de abril, un carro bomba destruyó la embajada francesa en Trípoli, Libia. Solo unos días antes, el viernes, 19 de abril, la organización "Al-Qaeda en el Magreb Islámico" (AQMI) había lanzado una amenaza contra Francia. El sábado 27 de abril, otra explosión destruyó la estación de policía en Bengasi. A partir del domingo 28 de abril, milicias armadas bloquearon el Ministerio de Relaciones Exteriores en Trípoli, exigiendo que el Congreso General Nacional de Libia apruebe la Ley de Aislamiento Político. Dieron de plazo hasta el 30 de abril. También exigen la renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores. El domingo en la tarde también bloquearon el Ministerio del Interior. Luego le han urgido al Congreso para que destituyan al gobierno del Primer Ministro Ali Zeidan.

El martes 30 de abril, hombres armados en vehículos equipados con armamento antiaéreo rodearon el Ministerio de Justicia. Le pidieron al ministro y su equipo que salieran y cerraron el Ministerio.

Más tarde ese mismo día más de 1000 manifestantes de la ciudad de Suz al-Juma llegaron afuera del Congreso cargando 265 ataúdes, cada uno de ellos representando a alguien que ha muerto por la revolución. Los manifestantes también exigían que el Congreso apruebe la Ley de Aislamiento Político.

Según el Lybia Herald, se supone que el Congreso General Nacional (CGN) se iba a reunir el 30 de abril. Sin embargo, después de las manifestaciones armadas, el CGN suspendió sus sesiones programadas y las reprogramó para el domingo 5 de mayo. El lunes 29 de abril, el dirigente del Partido Patria, Abdurrahman Sewehli informó que la Ley de Aislamiento Político está programada para que el GNC la debata el domingo 5 de mayo.

Bajo la Ley de Aislamiento Político, si se aprueba, todos aquellos que ocuparon alguna posición en el gobierno de Gadafi en los últimos 30 años van a estar vetados de poder ocupar un puesto en el gobierno durante 10 años. La ley en los hechos sacaría al presidente, al primer ministro y una tercera parta del CGN de sus puestos y esto equivaldría a un golpe de Estado judicial por parte del Grupo Combatiente Islámico Libio (GCIL) y la Hermandad Musulmana.

El 5 de marzo de 500 a 600 manifestantes armados retuvieron como rehenes a 26 miembros del CGN en un intento por forzarlos a que aprobaran la Ley de Aislamiento Político. Cuando no votaron sobre la ley y el presidente del CGN Mohamed Magarief intentó abandonar el edificio, le dispararon a su carro en un intento de asesinato, el segundo este año.

La ley está respaldada por el alto liderato del GCIL. El ex emir del GCIFL, Abdelhakim Belhadj, dió una entrevista a Asharq Al-Awsat reproducida en The Mahalla el 4 de marzo, en donde apoya la ley. El New York Times informó el 18 de febrero que en la conferencia nacional de la "Asociación de familiares de la masacre en la prisión Abu Salim en Trípoli" en enero, el legislador libio Abdel Wahab Mohamed Qaid encabezó un cántico en apoyo de la propuesta Ley de Exclusión Política. El es el ex comandante militar del CGIL que actualmente preside la comisión de seguridad nacional de la CGN. Su hermano, Abu Yahya al-Libi, era el segundo al mando de al-Qaeda en Paquistán, asesinado en un ataque de EU con aviones robot (drones) en junio de 2012. Sami al-Saadi, el ex jefe ideológico del CGIL, también ha respaldado la ley, y ha pedido que se incluya también el poder judicial.

El 29 de abril, France24, en su informe sobre el bombazo en la embajada de Francia en Trípoli, cita a Mathieu Pellerin, director del Centro de Inteligencia Estratégica en el Continente Africano (CISCA, por sus siglas en francés) quien dice: "Están haciendo a un lado gradualmente a los liberales y reformistas del período de Gaddafi. En Trípoli, el actual jefe de seguridad interna, Abdelhakim Belhadj, fue líder de una milicia que está muy ligada a la Hermandad Musulmana y mantiene una relación muy turbia con los grupos radicales. Todo esto significa que no hay garantías de seguridad en Libia, excepto para quienes tengan vínculos fuertes con los grupos milicianos".

Si es verdad que Belhadj es el "actual jefe de seguridad interna" en Libia, quiere decir que el GCIL, una organización designada como Organización Terrorista Extranjera y que estaba afiliada oficialmente a Al Qaeda en 2007, ha consolidado su control de Libia, incluso antes de la votación. Se sabía de antemano que Belhadj era el jefe del Consejo Militar de Trípoli a comienzos de agosto de 2011. Según un informe publicado por el Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de NuevaYork, Belhadj había tratado que lo nombraran el jefe formal de las nuevas fuerzas armadas, pero enfrentó una dura competencia por el cargo y se otorgó a otra persona en noviembre de 2011. En la primavera de 2012, Belhadj renunció a la comandancia del Consejo Militar de Trípoli para formar su propio partido político y competir en las elecciones de julio de 2012, en las cuales perdió.

Sin embargo, el New York Times informó el 3 de septiembre de 2011 que luego de que fuera nombrado comandante del Consejo Militar de Trípoli, también fue nombrado como uno de los 21 miembros del Comité Supremo de Seguridad (CSS) de Libia. No hay ninguna confirmación pública de que haya renunciado a ese cargo.

Como se debe recordar, en el ataque terrorista a la misión estadounidense en Bengasi, el CSS jugó un papel decisivo. Fue un funcionario del CSS quien fue observado tomando fotos a la misión en la mañana del ataque, y se suponía que el CSS debía tener estacionada una patrulla de policía fuera de l misión a tiempo completo, pero no lo hizo. El vehículo del CSS abandonó el lugar poco antes de que comenzara el ataque.

El martes 30 de abril, el presidente de la CGN, Mohamed Magarief, llegó a Qatar para sostener pláticas con el emir de Qatar. Durante el derrocamiento de Gadaffi, Qatar le dio armas directamente a Belhadj y al GCIL, con la aprobación de Obama, pasando por encima del Consejo de Transición Nacional. Sin lugar a duda, Magarief espera negociar algún tipo de resolución a la crisis de Libia.