Susan Rice personalmente rechazo la oferta de Sudan de entregarle a Osama bin Laden en 1998

1 de diciembre de 2012

1 de diciembre 2012 — Mientras que Barack Obama continúa defendiendo las mentiras de su embajadora ante la ONU, Susan Rice, encubriendo deliberadamente el papel de al-Qaeda en el ataque del 11 de septiembre del 2012 en contra de las instalaciones estadounidenses en Benghazi, Libia, y se prepara para presentar el nombramiento de Rice como nueva Secretaria de Estado, ha empezado a surgir información adicional sobre el papel que ha desempañado Susan Rice al pasado. En 1998, cuando era subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos, en la gestión de la ex secretaria de Estado Madeleine Albright, Rice en persona rechazó la oferta del gobierno sudanés de entregar a Osama Bin Laden, quien se había mudado a Sudan en 1991.

Poco después de que rechazara la oferta sudanés, ocurrieron los bombazos en contra de la embajada de EU en Kenia con autoría de Al-Qaeda. Al igual que en el caso de Benghazi, el embajador estadounidense en Kenia había solicitado antes del ataque seguridad adicional, que Rice no proporcionó. Después de esto, ocurrieron los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, que por lo menos en parte es consecuencia de la oposición de Susan Rice a considerar la oferta sudanesa.

¿Causa sorpresa ahora que esté dispuesta a encubrir el papel de al-Qaeda una vez más, esta vez en Benghazi?

Richard Miniter, autor del libro "Losing bin Laden" dijo en World Magazine en el 2003 que Rice tuvo un papel predominante en echar por tierra el acuerdo con el cual Sudan le iba a entregar a bin Laden a Estados Unidos.

"El FBI, en 1996 y 1997, vio como se invalidaban sus esfuerzos por recabar información sobre terrorismo y enfrentar el problema de bin Laden, una y otra vez por el Departamento de Estado, por Susan Rice y sus cómplices, quienes estaban totalmente determinados a destruir a Sudan" dice Miniter. Éste destaca que "Rice [cita] el sufrimiento de los cristianos [en Sudan como una de las razones por las cuales ella dudaba de la integridad de la oferta sudanés. Pero su análisis pasa por alto totalmente la visión del embajador estadounidense en Sudán, Tim Carney, quien estaba a favor de pedirle a Khartoum que enseñara sus cartas".

El 30 de junio del 2002, Tim Carney, embajador estadounidense en Sudán de agosto de 1995 a noviembre de 1997, y Mansoour Ijaz, un musulmán estadounidense de origen paquistaní, escribieron un artículo publicado en el Washington Post, titulado, "¿Fracaso de la inteligencia? Regresemos a Sudán".

En el artículo señalan que "en febrero de 1996, como lo informó el Washington Post Khartoum trató de cooperar contra el terrorismo. El ministro de Estado para la Defensa de Sudan (ahora su embajador ante la ONU) el general de división Elfatih Erwa, visitó en secreto Estados Unidos para proponer un trato: la extradición de bin Laden a Arabia Saudita a cambio de un relajamiento de las sanciones económicas y políticas. Riad lo rechazó".

"Tres meses después de ofrecerles entregarles a bin Laden a las autoridades estadounidenses, Sudan lo expulsó, como se lo estaba exigiendo el asistente del Asesor de Seguridad Nacional, Samuel R. 'Randy' Berger. En julio, Sudán le dio permiso a las autoridades estadounidenses para que fotografiaran dos campamentos terroristas. Washington no le dio seguimiento a esto. En agosto, Turabi envió una carta con una 'rama de olivo' al presidente Clinton a través de Ijaz. No hubo respuesta".

"En octubre, Gutbi Al-Mahdi, educado en occidente y recientemente nombrado jefe de inteligencia de Sudán, mostró inteligencia confidencial sobre terrorismo, rastreada por Khartoum y pasada a uno de nosotros, Ijaz, para pasársela al gobierno de Clinton. Para el día de las elecciones en 1996, los asesores más altos de Clinton, entre ellos Berger, sabían cual era la información que Khartoum tenía disponible y su posible valor para identificar, monitorear y en última instancia desmantelar células terroristas en todo el mundo. Sin embargo ellos no hicieron nada en relación a esto".

"En abril de 1997, ocurrió un viraje en la forma de pensar de Sudan. El gobierno abandonó sus exigencias de que Washington liberara las sanciones a cambio de cooperar sobre el terrorismo. El presidente de Sudan, en una carta que Ijaz entregó a las autoridades estadounidenses, le ofreció a las unidades de contra terrorismo del FBI y a la CIA acceso incondicional e irrestricto a la inteligencia de Khartoum".

"El viraje político de Sudan desató un debate en el Departamento de Estado, en donde funcionarios del servicio exterior creían que Estados Unidos debería volver a negociar con Khartoum. Para finales del verano de 1997, persuadieron a la Secretaria de Estado entrante Madeleine Albright para que dejara que por lo menos regresara a Sudan parte del personal diplomático para presionar para que se resolviera la guerra civil y darle seguimiento a la oferta de cooperar contra el terrorismo. A fines de septiembre se hizo un anuncio formal".

"Sin embargo, dos individuos, estuvieron en desacuerdo. El especialista sobre terrorismo del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) Richard Clarke y la especialista en África del NSC, Susan Rice, quien estaba a punto de convertirse en la subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos, persuadieron a Berger, entonces asesor sobre seguridad nacional, para que desautorizara a Albright. La nueva política fue revertida solo dos días después de iniciarse".

"Darle un vuelco al proceso de meses entre las agencias socavó los esfuerzos de EU contra terrorismo. En un intento final por encontrar una forma de cooperar con las autoridades de EU, el jefe de inteligencia de Sudán repitió la oferta incondicional de compartir información sobre terrorismo con el FBI en febrero de 1998, en una carta dirigida directamente al agente especial encargado del Medio Oriente y África del norte, David Williams. Pero la Casa Blanca y Susan Rice objetaron. El 24 de junio de 1998, Williams le escribió a Mahdi, diciéndole que 'el no estaba en posición de aceptar su gentil oferta'. Seis semanas después estallaron bombas en las embajadas de Kenia y Tanzania".

El miércoles de esta semana, la senadora Susan Collins cuestionó a Rice por su papel en garantizar la seguridad de la embajada estadounidense en Nairobi antes de los bombazos de 1998. La senadora Collins señaló que la embajadora Rice fungía en este tiempo como la más alta funcionaria del Departamento de Estado sobre África, y sugirió que la señora Rice tuvo que haber sabido sobre la evaluación de una amenaza generalizada y las repetidas solicitudes del embajador pidiendo más seguridad.

Prudence Bushnell, entonces enviada estadounidense en Nairobi, dijo, después de los ataques en donde murieron 212 kenianos y 12 estadounidenses, que ella le había advertido al Departamento de Estado sobre la vulnerabilidad de la embajada frente a bombas y había pedido que se mejoraran las defensas del edificio.

Relatando su reunión con la embajadora Rice el miércoles, la senadora Collins le dijo a los reporteros: "Yo le pregunté a la embajadora Rice cuál había sido su papel. Ella dijo que tendría que refrescar su memoria, pero que ella no estuvo involucrada directamente en rechazar la solicitud. Pero seguramente, dada su posición como subsecretaria para asuntos africanos, tuvo que haber sabido".