LaRouche: En agosto el Congreso debe tomar medidas de emergencia para lidiar con la sequía y los incendios forestales

6 de agosto de 2012

6 de agosto de 2012 — En tanto que por toda la nación se difunden las noticias de la devastación ocasionada por los incendios forestales en la zona del estado de Oklahoma, que sufre una sequía profunda, Lyndon LaRouche, hizo un llamado al Congreso para que adopte medidas de emergencia para hacer frente a esta crisis de incendios fuera de control. Esto es un problema de largo plazo que se podía haber evitado si hubiéramos actuado con anticipación, dijo LaRouche. Ahora, no podemos sentarnos de brazos cruzados y dejar que se destruyan grandes extensiones de nuestra nación.

El Congreso no se fue de vacaiones, y por lo tanto puede ser convocado inmediatamente para ocuparse de crisis precisamente como esta —agregó LaRouche— que no solo está destruyendo casas y afectando muchas vidas, sino que además está amenazando nuestras provisiones alimentarias. Este es uno de los problemas que se deben encarar ahora durante el mes de agosto.

El alcance de la sequía profunda, que se ha intensificado en las décadas recientes, es impresionante. Más de la mitad de los condados de la nación están designados actualmente como en situación de desastre agrícola, de los cuales un 90% es ocasionado por la sequía y el calor. La destrucción resultante de gran cantidad de granos, maíz en especial, ha creado una situación de emergencia para el ganado, que lleva como consecuencia al sacrificio de manadas enteras a lo largo de todo el país.

La amenaza asociada a las sequías son los incendios forestales descontrolados, que están azotando en el Oeste en particular. Actualmente hay 33 incendios grandes (de 100 acres de bosques, y 300 acres de grama) que están quemando más de 223.000 acres en 13 estados. Los estados están abriéndose paso como pueden para conseguir el dinero necesario, presupuesto que fue recortado tanto localmente como a nivel nacional, como consecuencia de la política inmoral de rescates financieros. El presupuesto para la Administración de Terrenos Silvestres y los presupuestos para el Servicio Nacional del Clima, el FEMA, y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, todos, fueron recortados durante el gobierno de Obama. El Servicio Forestal tiene solo 11 cisternas para lanzar agua sobre los incendios, cuando ¡hace 10 años tenía 44!

El déficit a nivel nacional resulta del hecho de que los presupuestos de los estados han sido recortados, dado el fracaso del Congreso al no implementar las medidas de emergencia que se requieren para echar a andar de nuevo la economía.

Hace más de 24 años, durante la sequía de 1988, Lyndon LaRouche, quien entonces hacía campaña para la postulación presidencial del Partido Demócrata, se dirigió al Congreso del Estado de Oklahoma con un plan completo para tomar medidas de emergencia a nivel nacional, que incluía la propuesta para construir el programa de gestión de aguas llamado Alianza Hidráulica y Energética de Norte América (NAWAPA), que estaría dirigido directamente a enfrentar la falta de agua que ahora contribuye a la sequía y a los incendios descontrolados en los estados del oeste de Estados Unidos.

Mientras toda la región transatlántica enfrenta una crisis de desintegración de la economía física, que amenaza a millones de vidas humanas a corto plazo, LaRouche PAC actualizó este programa con un plan de tres puntos: 1) Restablecimiento de la ley Glass-Steagall de Franklin Delano Roosevelt; 2) Restaurar el Banco Nacional bajo los lineamientos del sistema de crédito de Alexander Hamilton; y 3) Echar a andar de inmediato grandes proyectos, comenzando con el NAWAPA XXI, que crearía 6 millones de empleos en corto tiempo. Un proyecto de ley, el H.R. 1489, que pide el restablecimiento de la ley Glass-Steagall, está actualmente en el Congreso, copatrocinado hasta ahora por 79 congresistas y la aprobación inmediata de este sería el primer paso a tomar para echar a andar los planes de recuperación que se necesitan para enfrentar las consecuencias de las desastrosas políticas de la última década. Detener ya los rescates financieros a la actividad especulativa y de casino de Wall Street, liberaría al gobierno, permitiéndole tener el financiamiento y los recursos inmediatos para hacer frente a lo que es ahora un hecho consumado.