Argentina flanquea al imperio: Renacionaliza la empresa petrolera privatizada YPF

19 de abril de 2012

19 de abril de 2012 — En una maniobra que ha provocado un frenesí en la City de Londres, Madrid y otros centros donde impera la globalización, la Presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció el pasado 16 de abril, frente a una multitud jubilosa frente al Palacio Presidencial, que ha recuperado para la nación la "soberanía de los hidrocarburos" y garantizado un futuro de desarrollo para su pueblo, tras de ordenar la expropiación del 51% de la empresa petrolera argentina Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF), que fue la primera empresa petrolera estatal del continente americano hasta que fue privatizada por el presidente traidor Menem, quien la vendió a la firma española Repsol.

El 49% restante de la propiedad de la empresa, señaló la Presidente argentina, será gestionado por las provincias argentinas productoras de petróleo. El ministro de Planificación, Julio De Vido —considerado un nacionalista de línea dura y a favor de la energía nuclear y que trabajó con el extinto Presidente Néstor Kirchner desde que éste fue gobernador de la provincia de Santa Cruz—fue designado como presidente interino de YPF.

Los depredadores financieros con sede en Londres y sus aliados en España y Wall Street están fuera de sí, enfurecidos por la acción de la Presidente argentina que en definitiva, no está jugando de acuerdo a las reglas de la globalización decadente. Le ha dado una patada al tablero en una acción que recuerda a lo que hizo el Presidente Néstor Kirchner en 2005, cuando anunció la reestructuración unilateral de la deuda externa que le ofreció a los acreedores una quita del 75%: "Lo toman o lo dejan".

Esta renacionalización de la petrolera argentina, es también en cierto sentido una maniobra de flanqueo en contra de la provocadora maniobra británica para apoderarse del petróleo de las Malvinas. Hay que tener en mente que las operaciones de Repsol forman parte de la recolonización imperial "española" –en realidad británica—de Iberoamérica, que en la década de los 1990 se vio presa de la privatización (también conocida como "piratización") de muchas empresas estatales, compradas a precio de gallinas flacas. YPF fue fundada en 1922, y fue la primera empresa petrolera estate en Iberoamérica, y desde siempre había sido de gran orgullo nacional para los argentinos, como herramienta apreciada en la estrategia del desarrollo industrial nacional. En lo que fue un verdadero acto de traición, el entonces presidente Carlos Menem la privatizaó en 1993.

Ahora Cristina Fernández ha hecho algo que simplemente "no se hace", luego de décadas de privatizaciones británicas y españolas. La Presidente argentina ha declarado que la soberanía energética y petrolera es "una cuestión de Estado". No se trata de "una cuestión partidista", señaló, sino una cuestión relacionada con "un país sustentable, con desarrollo y crecimiento; se trata de nuestra historia". No hay ningún país en el mundo, dijo, que entregue voluntariamente el control sobre sus recursos tan vitales estratégicamente como el petróleo. Pero hasta ahora, Argentina era una de las naciones iberoamericanas que no gozaba de dicho control.

Como resultado de la privatización, Repsol había saqueado a YPF, había dejado de invertir para la producción o la exploración, y utilizaba la compañía, como lo reconoce el diario de la City de Londres, Financial Times, para "ordeña de liquidez", producir fondos que se invertirían fuera de Argentina. "Si hubiese continuado esa política de saqueo, no de producción, ni de exploración..., nos hubiésemos convertido en un país inviable", dijo la Presidente argentina, no debido a la falta de recursos, sino a las prácticas de negocio y finanzas. La Presidente Fernández documentó que el modelo de "negocios" de Repsol significó que en 2011, por primera vez en 17 años, Argentina se vio forzada a importar petróleo y gas, por el orden de los $9,000 millones de dólares, a pesar de poseer una enormidad de recursos.

La Presidente Fernández subrayó que ahora "no hay dueño de YPF. Nos pertenece a todos nosotros. Dejemos esto en claro. Yo hago un llamado a sus trabajadores, los que están hoy en los pozos... y a todos los hombres y mujeres de responsabilidad [para entender que] Argentina debe seguir creciendo, seguir avanzando y cada uno en su respectivo puesto de combate [debe] ayudar a reconstruir esta gran compañía para todos los argentinos". La meta, dijo, es que "tengamos una vez más una compañía que será el orgullo de todos los argentinos".